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“Entramos en la casa de la música; nos acercamos al instrumento que la produce y a la emoción que conlleva. Compartimos esa magia con los músicos, en su habitación: el escenario. Asistimos al placer de la música tal como ellos la comprenden y la sueñan, tal como les ocurre. Saboreamos un repertorio dulce y caprichoso, desde el romanticismo a la actualidad: con nuestra memoria y nuestra fantasía.
Un concierto íntimo y nada convencional…”
Con este preámbulo Alberto Ferrer (clarinete), Renata Casero (piano) y Alicia Merelo (Soprano) presentan la última creación del Dédalo Ensemble, invitándonos a un concierto atrevido, y en el que desde el primer momento el público es gratamente sorprendido en la misma puerta previa al patio de butacas por una exquisita interpretación de “The last rose of summer” por parte de la propia Soprano, buscando la complicidad de la viola de Pablo García (artista invitado). La sincera recomendación “intenten sentarse lo más cerca posible del escenario” me hace buscar con cierto entusiasmo las sillas situadas en el mismo escenario, donde el propio Alberto Ferrer invita a sentarse a su lado a un servidor, sin intuir siquiera que seré quien más tarde le realizará esta entrevista.
Muchas gracias. Desde luego, en ningún momento intuí que fueses el que me ibas a hacer la entrevista. Menos mal que te traté con la hospitalidad que todo nuestro público se merece. En cuanto a la complicidad que dices se aprecia entre nosotros, comentarte que han sido muchísimas horas de ensayo y ya son tres años con este espectáculo en el que todo lo que mostramos es nuestra verdad, nuestra actitud ante la música y lo que intentamos es que el público se sienta como en casa, entre amigos. Se trata de hacerles pasar un rato agradable con la música que nos apetece tocar.
El Dúo Dédalo se gestó en el Conservatorio de Música de “La Vall d’Uixó” donde coincidimos unos años trabajando como profesores Renata y yo. Como no podía ser de otro modo, en una de esas cenas organizadas desde el conservatorio comenzamos a hablar de las inquietudes que ambos teníamos con respecto a la música de cámara. Los dos teníamos muchísimas ganas de hacer música de forma seria, dándole muchísima importancia al ensayo y disfrutar a tope compartiendo la música e intentando llegar a hacer versiones personales de las obras que nos apetecía hacer como dúo. A partir de ahí empezamos a trabajar y recuerdo que nuestro primer concierto juntos no fue como dúo sino como trío. Hicimos los tríos con cello de Beethoven y Brahms (1998). Después de 12 años es normal que exista complicidad con Renata, ¿verdad? Luego nos centramos en el repertorio de Dúo y fue a partir del 2001 cuando empezamos a realizar nuestros conciertos como Dúo (Ferrer-Casero) que posteriormente, a raíz de grabar nuestro CD Dédalo Música Española para clarinete y piano, evolucionó a Dúo Dédalo.
Nació por la necesidad que ambos teníamos de escenario, ansiábamos el contacto con el público y nos apetecía tocar juntos en primer lugar. Obviamente pasamos por gran parte del repertorio clásico de clarinete y piano como Schumann, Weber, Brahms, Burgmüller, Poulenc, Debussy… pero sí que es cierto que gran parte de nuestro repertorio es de compositores contemporáneos cercanos a nosotros con los que hemos tenido el gusto de trabajar personalmente y poder hacer versiones muy cercanas a lo que ellos tenían en su mente cuando compusieron sus obras, como es el caso de Amando Blanquer, Luis Blanes, César Cano, Francisco Tamarit y Ricardo Baixauli, entre otros.
Esto creo que viene por la escena del espectáculo en la que interpretamos la Rapsodia de Debussy con el sonido de fondo de un río, pajaritos… ¿verdad? De hecho a mitad de obra la interrumpimos y debatimos abiertamente este tema, ¿porqué no abordar una partitura clásica con una interpretación contemporánea? Para nosotros (Renata y yo) esto ha sido un verdadero reto, pues tenemos o teníamos una mentalidad muy conservadora a la hora de interpretar las obras y han sido los directores del espectáculo (Paula Miralles y David Alarcón), quienes han tenido que convencernos para salirnos de nuestro guión y hacer una versión nada convencional de esta obra, en la que combinamos una interpretación tradicional con un momento de blues, al margen de toda la introducción que toco subido a una escalera tocando extremadamente piano y lento. Son retos que nos propusieron los directores y acabamos sucumbiendo. Para nosotros, por la formación clásica que hemos recibido siempre es más fácil interpretar cualquier partitura original sea cual sea la época que adaptar cualquier clásico a una interpretación que no es la suya, de hecho hay que ir con pies de plomo y cualquier tipo de adaptación hacerla con mucho gusto y un buen criterio artístico y musical.
Sí, además es algo que desde un principio tuvimos muy claro. Cuando se nos pasó por la cabeza la idea de grabar un disco, creímos oportuno apostar por música nueva, que nunca se hubiera grabado antes o que existieran muy pocas versiones y en las que pudiésemos aportar realmente cosas interesantes. No tenía sentido lanzarnos al mercado en nuestro primer disco con un repertorio quizás más comercial pero grabado hasta la saciedad por grandísimos músicos de todo el planeta. Quisimos dar a conocer música cercana a nosotros, de compositores que habían sido profesores o compañeros nuestros, con los que pudimos ensayar y contrastar nota a nota nuestra versión de sus partituras, que pudieran venir a nuestros conciertos… Esto fue lo realmente interesante para nosotros del trabajo que realizamos y sinceramente cerramos un disco del que estamos plenamente orgullosos.
Esta es una de esas obras a las que le tenemos un cariño especial. La incluimos en nuestro primer programa como dúo, la trabajamos hasta el más mínimo detalle con el compositor César Cano, la grabamos en nuestro disco “Dédalo” y la hemos incluido en el espectáculo “Los conciertos no son así”. Muchas veces la música contemporánea se lee y no se interpreta, y es cuando al público no acaba de llenarle, le puede parecer más o menos interesante pero se queda frío ante la mayoría de estas obras. En nuestro caso, “Vigilias” se ha convertido en un clásico. Es una obra tremendamente exigente para los dos intérpretes y muy difícil desde el punto de vista camerístico pero la hemos interiorizado hasta el punto de poder interpretarla en el espectáculo, donde va todo memorizado, y es así como realmente la podemos hacer llegar y sentir al público de la manera en la que nosotros la sentimos. Un auténtico placer.
Empezamos como dúo y evidentemente seguimos actuando en muchas ocasiones como tal, pero a partir del 2007 y debido a nuestra inquietud interpretativa sentimos la necesidad de acercar la música al público. Queríamos hacer un concierto fuera de los formalismos estéticos clásicos que tan poco atraen al público en general y es cuando empezamos a trabajar con Paula Miralles y David Alarcón (nuestros directores en “Los Conciertos no son así”). De ellos fue la idea de tener un tercero en discordia en el grupo y es cuando contactamos con Alicia Merelo (soprano). Desde entonces ampliamos Dédalo a Ensemble.
Sí, Alicia es una gran cantante y con grandes dotes interpretativas y de escena. Ella canta en el “Cor de la Generalitat” y está muy acostumbrada a la escena, por su gran experiencia en el mundo de la ópera. Es un bastión importante en el espectáculo de hecho es ella quién introduce el concierto. Evidentemente y sin duda alguna ha sido un gran aporte al Dédalo Ensemble. En ”Exaltación” de David Alarcón para soprano sola, ha tenido que hacer un gran trabajo, pues no es el tipo de música que está acostumbrada a hacer y la parte expresiva y escénica es muy importante. Esta obra junto a la de Alfredo Sorlí “Triple Danza nº 1” son las dos obras creadas para nosotros y directamente para formar parte del espectáculo “Los Conciertos no son así”
Es una obra satírica, muy jovial en la que participamos Renata al piano, Alicia cantando y yo al clarinete. Esta obra la incluimos en el espectáculo después de haberlo estrenado. Alfredo vino al estreno y nos quiso componer una obra en la que participásemos los tres. Luego estuvo en nuestros ensayos, trabajamos con él su “Triple Danza” y es una obra que nos da pie a comentar en escena nuestra visión del estudio en casa y del momento “concierto” con lo que conlleva de miedo escénico o de la necesidad que tenemos los músicos del público, pues sin el mismo la música carecería de sentido. Nosotros somos meros trasmisores de lo que los compositores tienen en sus mentes y plasman en una partitura. Sin el momento “concierto” algo fallaría en la comunicación.
En cuanto a lo del título de la obra de Alfredo, eso mismo le pregunté yo y creo recordar que el ponerle número 1 es porque tenía en mente componernos una segunda “Triple Danza”. Para nosotros es un orgullo que nuestro trabajo pueda inspirar a los compositores a escribirnos música.
No, el público es siempre muy respetuoso porque desde un principio intentamos tratarlos como a amigos que vienen a una velada musical a nuestra casa, el escenario. Son nuestros invitados y es bonito que pregunten lo que se les venga a la cabeza en ese momento de cercanía. También intentamos relajar un poco el ambiente, que puedan comentar algo entre ellos, que estiren las piernas y que abran sus mentes a la parte final del concierto en las que necesitamos de su concentración y relajación para apreciar las obras de carácter hipnótico de J. Cage.
Una de las primeras cosas que pensó Paula al idear el espectáculo, era el crear una cercanía entre los músicos y los espectadores. Quería eludir barreras como son los atriles y las partituras para que con nuestro gesto, nuestra mirada y nuestro movimiento pudiéramos comunicar también con el espectador. Asimismo quería evitar la lejanía existente en la mayoría de los auditorios entre el escenario y el patio de butacas, de ahí el que parte del público, dependiendo de la sala donde actuemos la situemos muy cerca de nosotros, en nuestro escenario. Cuando tú invitas a alguien a tu casa, confías en él y la comunicación es mucho más estrecha y entrañable y de eso se trata de comunicar con nuestro público.
Sí, somos un ensemble abierto a nuevas ideas y colaboraciones. Nos encanta la música de cámara y siempre es un placer compartir escenario con músicos de la talla de Pablo. Para otra ocasión dependiendo del proyecto en el que nos embauquemos sí que podríamos contar con otros instrumentistas o cantantes que tengan la misma pasión que nosotros por hacer música de calidad y con las ganas de disfrutar trabajando y creciendo como músicos y como personas.
Para el 2011 vamos a continuar con un par de proyectos que ya tenemos iniciados como son “Classic & Jazz” con el Dúo Dédalo y “Los conciertos no son así” con Dédalo Ensemble. A la vez iniciaremos un nuevo proyecto con Pablo García en el que interpretaremos la música escrita para clarinete, viola y piano. Otro de los proyectos que tenemos en mente es abrir el ensemble a nuevos intérpretes que quieran actuar junto a nosotros (Dédalo & friends) y empezar a idear un nuevo espectáculo asesorados por nuestros directores.
Cualquiera que sea capaz de mantener la atención del oyente y le haga sentir la necesidad de continuar escuchando. En este momento, me quedaría con los segundos movimientos del concierto para clarinete de Mozart y del segundo concierto para piano de Rachmaninov.
Una buena carne al punto.
Cerveza
“El mito del maestro” de Norman Lebrecht.
El silencio de los corderos.
De los que he hecho New York y de los que me falta por hacer, algún país asiático.
Que mis hijos sean felices cuando sean mayores haciendo lo que más les guste cuando llegue el momento.
Para vivir España, creo que como aquí no se vive en ningún sitio.
Que reine la paz y el amor en el mundo.