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Mussorgsky, M.- Cuadros De Una Exposicion Para Ensemble

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Dificultad 2
Características
ISBN 978-3-7024-0862-6
ISMN 979-0-008-05981-0
Instrumentación Conjunto, Instrumentos variables

Mussorgski compuso esta colección de piezas —originalmente para piano— en 1874, como homenaje al arquitecto y pintor Viktor Alexandrovich Hartmann. Éste había fallecido el 23 de julio de 1873, a los treinta y nueve años. Su muerte afectó profundamente a Mussorgski. Un año más tarde, se organizó una exposición homenaje a Hartmann y a raíz de este hecho el músico elaboró esta obra, en cuyo manuscrito anotó: “Dedicado a VIadimir Vasilievich Stassov. Cuadros de una exposición. Como recuerdo de M. Mussorgski a Viktor Hartmann. Para ti, organizador de la exposición de Hartmann, como homenaje a nuestro querido amigo, Viktor. 27 de julio de 1874”. La obra, que no sería publicada hasta 1886, contiene elementos del realismo radical que impregna las obras de madurez de Mussorgski. Muy superior, como obra de arte, a los mediocres cuadros de Hartmann —encontrados, hace unos años, gracias a la labor de Alfred Frankestein— la serie constituye, dice Martin Last, “un alarde de inspiración grotesca”. Se ha comparado esta amalgama de humor, salvajismo, atmósfera demoníaco-fantástica, con los escritos de E. Th. A. Hoffman. Como elemento unificador aparece un motivo (que Mussorgski sitúa al principio de la obra) identificado por Stassov como representación del propio músico, “andando unas veces con lentitud y otras con viveza para acercarse a un cuadro que le llama la atención, pero siempre con tristeza al recordar al amigo muerto”. Desde la alusión a la canción popular rusa hasta la audacia rítmica, los hallazgos —armónicos, de atmósfera— son constantes. En su versión original para piano, los Cuadros acentúan, si cabe aún más, esta sensación de “novedad” que, curiosamente, arranca de un arcaísmo cierto, de una exploración colorista y psicológica de los caracteres humanos, aquí “abstraídos” y “congelados” en ásperas, minuciosas microestructuras, variadísimas en su naturaleza pero profunda, indisolublemente unidas entre sí. Ha habido varios intentos de llevar a la orquesta el piano “orquestal” de los Cuadros. Recordemos las versiones de Walter Goehr, Leopold Stokowsky, Lucien Caillet, Sir Henry Wood, etc. La más celebrada y la que, sin duda, responde perfectamente al espíritu de la obra es la debida a Maurice Ravel, quien la realizó en 1922 por encargo de Serge Koussevitzky. La maestría de la orquestación raveliana es abrumadora. Y sorprendente su adecuación, si tenemos en cuenta lo opuesto de los estilos musicales de ambos músicos. Uno de los efectos tímbricos logrados por Ravel es el trémolo de la trompeta (en Flatterzunge) en el cuadro titulado Samuel Goldenberg y Schmuyle (los dos judíos polacos que porfían acaloradamente). Es notable cómo la técnica impresionista, de tonos difusos y constante claroscuro, ha triunfado plenamente en una partitura naturalista como pocas. Comentario extraido del libro "Programa en mano" de Gonzalo Badenes.Rivera Editores 2.006

Índice de contenidos

1 Mussorgskij Modest Petrowitsch: Promenade 2 Mussorgskij Modest Petrowitsch: Das Alte Schloß (Il veccio Castello)
3 Mussorgskij Modest Petrowitsch: Promenade 4 Mussorgskij Modest Petrowitsch: Ballett der Küchlein in ihren Eierschalen (ballet des poussins dans leur coque)
5 Mussorgskij Modest Petrowitsch: Das große Tor von Kiew (La grande porte de Kiev)

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