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Entrevista a Ferrer Ferran

El compositor Ferrer Ferran

Hablar de Ferrer Ferran es sinónimo de composición y dedicación musical destinada al éxito. Seguramente la inmensa mayoría de lectores habrán escuchado o preparado alguna de sus obras (estrenadas e interpretadas por las más reconocidas orquestas, bandas y solistas en los cinco continentes). Sin duda una figura consagrada que cuenta con una crítica nacional e internacional plagada de elogios y premios, consolidándole como uno de los mejores compositores europeos del momento.


Nacido en 1966 en Valencia, a los 15 años ya se había graduado como pianista y percusionista, actuando por toda España como solista, formando parte de diversos grupos de cámara, y participando y acompañando a grandes solistas internacionales. Además de la composición, donde ha recibido gran número de premios y reconocimientos (banda, ensemble, coro, cámara, orquesta sinfónica…) su intensa actividad musical se reparte también entre el piano, la dirección y la enseñanza en el Conservatorio Superior de Música de Castellón.



¿Cómo definiría Ferrer Ferran su propia música?

Mi máximo interés en mi música es emocionar, dar un mensaje de entusiasmo. Una música que no transmita una conmoción, no es mensaje y no es la intención que yo quiero mostrar.
Al hablar de emoción no sólo estoy expresando el mostrar una alegría, del mismo modo estoy hablando de poder ocasionar tristeza, o nerviosismo, grandeza, ilusión, sonrisa, pena, poder trasladar al oyente a un pensamiento agradable o no... Este es mi interés, trato de escribir y describir sensaciones, trato de conmover al espectador y al intérprete, trato de mantener y equilibrar la tensión hasta el final, hasta los aplausos.
Si todos estos parámetros no los consigo en una creación, no he cumplido mi objetivo.



¿Cómo recuerda los primeros años de formación académica en Valencia?

Me lo pasaba muy bien. Mi mundo siempre ha girado entorno a la música, desde que tenía 6 años. Mis papás hicieron el gran esfuerzo de comprarme mi primer piano, aquel piano centenario con teclas de marfil que les costó en aquel entonces ocho mil de las antiguas pesetas, imagínate lo que era aquello y que ya supuso un esfuerzo grande para mi familia, ya que muy limitados económicamente estaban en aquellos momentos. Pues no hubo problema, conseguí, hacer los ochos primeros cursos de piano con aquel instrumento, luego por supuesto que ya tuve y tengo mejores instrumentos, la cual rematé mi carrera como músico.
Un personaje necesario y que debo nombrar aquí, porque gracias a él, hizo de mi lo que soy ahora, fue mi “maestro de piano”, como lo llamaba en aquel entonces, D. Teodoro Castellano. Él fue grande para mi, siendo él una persona de muy avanzada edad cuando yo comencé a ir a su casa a recibir clases de piano, él lo era todo, era músico con todas las palabras, tenía una experiencia como músico sobresaliente, él venía de tocar de los mejores cines (los cines mudos del momento, que era el pianista que con sus improvisaciones iban siguiendo la escena de la película) de España. Venía de acompañar a las mejores vedettes del momento, cuando le hacían transportar a primera vista cualquier partitura. También acompañaba a los ballets que hacían sus actuaciones en los teatros del momento. Todo esto era muy enriquecedor, y sabes que pasaba, que al ser ya una persona mayor, creía que el mundo no iba a evolucionar, él me formaba para ser un pianista “todo terreno”, me preparaba para leer a primera vista las partituras más difíciles que puedas pensar, a su vez me las hacía transportar, tal y como decía él – recuerdo- “un punto bajo”, “ahora tres puntos bajos”.
Todo esto que en breve pasó en desuso, me hizo adquirir una destreza enorme, una lectura, una maduración musical que no se enseñaba en los conservatorios…, como él decía –“hay que llenar la despensa de ideas musicales, para cuando sean necesarias utilizarlas”-… y vaya que las he aprovechado. Todo aquel subliminal que aprendí con él, me ha servido para mis composiciones, la “despensa” estaba llena de ideas y todavía no se han terminado.
Después de todo esto y paralelamente ingresé en el conservatorio, donde también debo a todos mis profesores las grandes enseñanzas y cátedras que he recibido. Todo ha sido necesario para mi formación. Un cúmulo de experiencias llenas de vitalidad y optimismo necesario para conseguir cualquier reto que uno se proponga.
Más adelante tuve la surte de tropezarme con otro gran profesor al que debo gran parte de mi formación como compositor, él fue el holandés Jef Penders que se afincó en Valencia y lo aproveche, lo “exprimí” al máximo para aprender y aprehender de toda su sabiduría.
Desde estas líneas quiero agradecer a todos ellos, a todos mis profesores y que no voy a numerar en este espacio, porque seguro que olvidaría a alguno y no querría hacerlo, porque de el conjunto de todos ellos, han hecho conseguir de mi, la mejor felicidad, la de “crear” y “transmitir” música, pienso que lo más grande de un músico.



¿Era un estudiante aplicado, metódico y constante?

Para conseguir el propósito que uno desea alcanzar, ha de poseer por fuerza estos tres elementos que mencionas. “Aplicado” porque debes ser fiel a las enseñanzas y a los que te guían, creer en ellos y aprovecharlos. “Metódico” porque sin organización no se llega a ninguna parte, es necesario de este mecanismo para dar abasto en todo lo que te propones, y “constancia”, porque sin ella, sin la firmeza y asiduidad, no alcanzas la meta propuesta.



¿Y cómo y cuándo surge su interés por la composición?

Siempre de pequeño inventaba canciones con el piano, tenía facilidad para ello, hablo de cuando tenía 10 o 12 años, no recuerdo bien. Cuando empecé a ser más maduro musicalmente (debo añadir que cuando tenía 15 años era titulado en piano y percusión) comencé a “componer” canciones para algún instrumento y piano y, con todo esto, apareció tal y como he mencionado antes, al que debo todo en cuanto a formación como MÚSICO, y lo digo con mayúsculas porque no sólo a componer, sino a dirigir, a entender la música, a ser persona musical, y en definitiva a ser un músico completo con todas las palabras, el maestro y compositor Jef Penders.
Él por unas coincidencias y/o circunstancias vino a mi banda de música, la primitiva de Paiporta que ahora soy el director titular, y él descubrió en mi una capacidad innata para crear música. Todavía recuerdo las palabras que él me dijo: -“Tú tienes los dos elementos fundamentales para ser un gran compositor, imaginación y talento”-.
Después de aquella reflexión comenzamos a trabajar, recuerdo ser pulcro, confiado y exhaustivo en el trabajo de aprendizaje y haciendo viajes a en su entonces su vivienda, su chalet en Olocau, que vivía junto con su mujer Anni, para aprender de él todo lo que yo ahora le debo como músico y persona.



Como maestro y profesor de composición seguramente es consciente de su influencia en el estilo de creación de sus alumnos. ¿De qué maestro podría decirse que usted mantiene una (al menos) palpable influencia a la hora de componer?

Todos mis maestros me han inculcado disponer de una personalidad propia para elaborar un trabajo creativo. Yo del mismo modo trato de hacer lo mismo con los míos, es difícil de conseguir, pero hay que trabajar en esa línea para tratar de alcanzarlo. Siempre va a quedar esa pequeña influencia, porque es inevitable, pero en el desarrollo de tu carrera te vas labrando tu personalidad y te vas alejando muy lentamente de esas influencias que has adquirido de estudiante. Siempre digo que hay que partir de “algo”, de ese color musical adquirido, de esas texturas, de esas ideas para siempre partir de ellas y progresarlas, evolucionarlas y trabajarlas en mayor medida para alcanzar tu propia personalidad.
En mi música trato de fusionar varios elementos, no dejo de lado la música pasional, pero esta en sí trato de fusionarla con elementos de vanguardia, esto ha sido una evolución en la música, sobre todo en la escrita para banda, para orquesta de vientos y percusión. Con esto he conseguido unas texturas novedosas, un avance en el instrumento banda y que ya ha marcado escuela, mis alumnos y otros que no lo son ya utilizan estos medios para crear, lo cual me enorgullece, ya que esto ha hecho una evolución en la música original escrita para banda.



El compositor Ferrer Ferran ¿El resultado final de una obra suele reflejar fielmente la idea principal, es decir, el “germen” inicial que nace en la mente del autor?

Una composición se comienza a elaborar cuando ésta ya está terminada en tu mente. Es decir y en mi caso concreto, no comienzo a escribir la partitura cuando todavía no “veo” el resultado final. Comienzo a construir bocetos en distintos apuntes, secuencio todas las partes y secciones, yo ya se lo que va a venir en cada momento, las situaciones temporales están controladas…, y cuando ya lo tengo resuelto, entonces es cuando comienzo a escribir la partitura.
Visto así, el germen inicial es la esencia del resultado, que ya está prevista por el compositor.



A la hora de componer una nueva obra ¿se teme perder muchos de los detalles iniciales por el camino? ¿por el contrario son estas “variaciones” en pleno desarrollo creativo las que suelen elevar el valor de la obra final?

Cuando comienzas a componer una obra, viene el proceso de “pensar” el mensaje que quieres transmitir. Es un trabajo muy laborioso y silencioso, ya que tienes que concentrar todos tus parámetros en una idea nueva que va a nacer y emerger. Cuando consigues este esforzado proceso es cuando ya puedes comenzar a escribir esos pequeños bocetos que te hablaba anteriormente. Una vez tienes todos los elementos que vas a utilizar en tu nueva obra, viene la técnica, la técnica de la composición, la técnica del desarrollo, que con más o menos ingenio te va llevando a conducir y montar el puzzle, y mientras, al ver y escuchar en tu interno lo que ya imaginabas, vas contrastando con la realidad escrita, si esta no coincide, debes corregir y/o elaborar mejor y si coincide, ya “das el respiro”, has conseguido la obra que te imaginabas y que querías mostrar y transmitir al oyente.



Seguramente su música sinfónica sea uno de los mayores exponentes actuales de sincronización armónica entre melodía y percusión capaces de describir (es decir, “hacer sentir”) situaciones concretas, estados de ánimo, personajes… ¿Este toque personal es fruto de una predisposición a la hora de componer, o es una característica inherente que surge de forma natural en pasajes concretos?

Cuando compongo música descriptiva o programática, hay que trabajar en ella de una forma diversa a una obra que simplemente es elaborar música por mostrar un mensaje sin significado, un mensaje indescriptible. Cuando te sumerges en un tema que pretendes describir, vas predispuesto a hacer reconocible la situación para conseguir trasladar al oyente a esos ambientes y situaciones. Es un trabajo extra que necesitas de lo anterior, de la técnica de base de la composición para crear música, junto con los elementos de ambiente, en música, que necesitas para insertar el significado que pretendes mostrar.



Obras como “Juana de Arco”, “El bosque mágico” o “Castelo do Inferno” de esta música tan descriptiva como técnicamente trabajada. ¿Existe algún pasaje en particular, de una obra concreta, donde nada más escribirla fue consciente que había conseguido crear un “momento musical” que sobre sobresaldría por encima de muchos otros?

En cada trabajo mío, quiero mostrar el ambiente seleccionado para cada obra. Cada obra tiene su “momento musical” y de una no sobresale a la otra. Todas tienen esa “chispa” que hace mantener esos pilares que sujetan la composición, cada una en su respectiva situación.
En “Juana de Arco” aparece ese color medieval en todo su contexto, “El bosque mágico”, es una música encantada con “ángel” y en “Castelo do Inferno” vemos el misterio, la densidad, el pánico, la grandeza…, así fueron concebidas todas y cada una de ellas en su elaboración y hasta que no conseguí estos adjetivos no contuve el trabajo en ellas.



¿Y cuál es el pasaje (u obra) que más le ha sorprendido gratamente a la hora de escucharlo en el estreno?

Todas mis obras me sorprenden en el estreno, y no sólo en ese delicado momento de la primera vez, sino cada vez que las oigo de nuevo…, y aún más cuando hace tiempo que no escucho una de ellas y resurge una nueva audición después de bastante tiempo, entonces, todavía me sorprendo más.
El sorprenderme es tan gratamente que hasta llego a pensar el no comprender como yo he sido capaz de haber creado esa composición que está sonando. Toda en sí, toda la pieza de principio a fin es única, no hay pasajes concretos, todo es un todo que te va llevando hasta el clímax último.



Concretamente la obra “Castelo do Inferno” fue galardonada con el Primer Premio en el VII concurso de Composición para Banda Sinfónica de Torrevieja en 2009, y recientemente ha sido la obra obligada en el IV Certamen Internacional de Bandas de Música de Torrevieja. ¿Cómo describiría el resultado y repercusión de esta obra?

Es una obra de mucha envergadura, tanto compositivamente hablando como de interpretación. Una composición muy elaborada y estudiada al mínimo para conseguir el efecto y mensaje que pretendía ofrecer. El resultado ha dado sus frutos, las bandas que ya la han interpretado, la han llegado a disfrutar, incluso a medida que la iban interpretando gozaban más de ella.
Es una obra difícil que requiere una plantilla completa y de buen nivel, con ella ya se han conseguido premios en certámenes internacionales y ahora va a ser el turno de nuestra Banda Municipal de Valencia que la va ha interpretar en el Palau de la Música de Valencia el próximo día 27 de noviembre y que auguro una magnífica interpretación por parte de ellos.



El compositor Ferrer Ferran ¿Un instrumento por el que sienta debilidad a la hora de componer?

Me propuse ya hace años, crear un repertorio sinfónico de alto nivel para interpretarse en los mejores auditorios y que el instrumento “banda” adquiera el rango que merece. Poco a poco lo vamos consiguiendo, ya va existiendo un repertorio original para orquesta de vientos y ésta está alcanzando grandes metas en sus actuaciones, arrastrando ya un público especializado y consiguiendo excelentes críticas.
Sin duda mi instrumento es la Orquesta de Vientos y Percusión, que cada vez está más aclamada en el mundo entero.



¿Y los dos instrumentos con los que haya conseguido un diálogo o fraseo que le resulte especial?

La bonita “melodía” que conjugada con una hermosa “armonía”, crean el equilibrio perfecto, una sensación de paz y felicidad. Dos instrumentos necesarios para hacer conseguir, “soñar”.



Su interés por la enseñanza en la reciente publicación “Fortissimo” en la que es co-autor junto a Josefina Guasp y Francesc Valldecabres. Esta interesante publicación consta de dos líneas complementarias (Ritmo y Entonación) donde se potencia la intuición, memoria, lógica y trabajo del alumno. ¿Cómo resumiría su experiencia en el desarrollo de dicha publicación?

Voy a ser breve en esta pregunta, aunque muy conciso. El libro creado para el aprendizaje del lenguaje musical que hemos titulado “Fortissimo”, solamente ha tenido un único propósito, que los niños aprendan el lenguaje de los signos musicales, haciendo música, pero muy “buena música”, con todas sus palabras.
Se ha tratado de limar las asperezas que tenían los niños cuando estudiaban el solfeo, cuando les resultaba engorroso y aburrido. Con este método hemos apostado por y para que cuando estudien este tan delicado lenguaje que es la música, lo hagan divirtiéndose, y aún más, disfrutando de las bellas melodías y ritmos que proponemos en sus lecciones, que ya comienzan a interpretar como si de en conciertos fuera.
Divertirse haciendo bonita y buena música, este ha sido el único objetivo.



Fruto del reconocimiento internacional como compositor, es el gran número de peticiones y encargos que seguramente desemboquen en una agenda apretada para los próximos años. ¿Nos podría adelantar alguno de sus próximos proyectos?

Proyectos e ilusión son interminables, pero por citar alguno: la transcripción para orquesta sinfónica de mi Pasión de Cristo, “La Passió de Crist”, la sinfonía N.2, original para banda, que me ha solicitado la Sinfónica de Córdoba su transcripción para orquesta, porque la van a interpretar en el próximo mes de Marzo.
Y si hay algo más emblemático, es el encargo desde Italia de una ópera. Una ópera con sus coros, cantantes, escena, solistas…, una ópera de las de verdad pero estando en el foso y en este caso una orquesta de vientos y percusión. Será la primera ópera original instrumentada para banda. Y su propósito es ofrecerla en gira por toda Italia.



Una comida

Todas las caseras.



Una bebida

El agua que no falte.



El compositor Ferrer Ferran Un libro

Los que tienen hojas escritas, tienen tacto y huelen a papel, los electrónicos todavía no me he hecho a ellos.



Una película

Aquella que me ha hecho soñar, pero si me aprietas esta vez te voy a mencionar dos: “Inteligencia Artificial” y “Hook”.



Un viaje

Un camino que me haga soñar.



Un sueño

El mío propio.



Un país

El más puro y bello que existiere.



Un deseo

La vida es maravillosa, seamos todos muy felices.

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