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Entrevistas

Entrevista Carles Marín

Carles Marín

Comienza sus estudios musicales en el Conservatorio de Torrent (Valencia) con A. Fandos y E. Navarro. En Madrid con J. Soriano donde obtiene las máximas calificacio-nes y los correspondientes Premios de Honor a lo largo de su carrera. Amplía estudios en l’École Normale de Musique – Alfred Cortot – de París con Ramzi Yassa, becado por Juventudes Musicales de Madrid y L’Institut Valencià de la Música.
Ha ganado el 1er premio en el "Concurso Internacional de Ibiza" así como en los nacio-nales "Ciudad de Albacete", "Marisa Montiel", "José Roca", "Ciutat de Carlet", "Mostra de Música Jove de l’Horta Sud" , "Maestro Serrano", "Yamaha Foundation of Europe", Concurso anual de "Juventudes Musicales de Madrid – Fundación Altadis" así como Ha sido también laureado en los Concursos Internacionales "José Iturbi" y “Frechilla Zuloaga”.
En 2003 obtuvo el 1er premio en el Concurso Internacional FLAME de París. En 2005 ganó el 2º premio y el premio al Mejor Intérprete de Música Española en el XIV Con-curso Internacional de Piano “Ciutat de Carlet”. En 2006 ha obtenido el 2º premio en el 22 International Piano Competition “Città di Marsala” (Sicilia, Italia).

Ha grabado para T.V.E., Radio2 Clásica de R.N.E., ABC FM (en directo para toda Aus-tralia desde el York Theatre de Sidney), así como un CD para Edicions Albert Moraleda de Barcelona.

Ha actuado como solista con diversas orquestas españolas – Orquesta de Valencia, Cas-tilla y León, Andrés Segovia de Madrid, Orquesta de Torrent, Orquesta Sinfónica de la Universidad de Valencia, Orquesta de Elche, etc – bajo las batutas de Cristóbal Soler, S. Dinic, Lorenzo Ramos, José Fabra, Max Bragado, etc.-

En 2004 participó en el prestigioso Sydney International Piano Competition -Australia-, tras haber superado las fases de preselección del mismo. Dada su destacada actuación en dicho concurso, ha sido invitado a dar una gira por importantes ciudades australianas (Sydney, Canberra, Melbourne) Entre otras salas, actuará en el Opera House de Sydney.



¿Quién es Carles Marín?


Es un pianista que ama lo que hace, que le encanta trabajar en lo que trabaja y agradece el que le hayan dado la oportunidad poco a poco de poder hacer lo que le gusta.



¿Cómo comienzas con el piano?


Mi andadura comienza casi sin enterarme. Fue gracias a mi madre. Desde que era muy pequeño, ella tenía claro que quería que tuviera conocimientos musicales. Su pretensión en principio no era que me dedicara profesionalmente a la música pero siendo como es una mujer muy culta y que le gusta conocer todos los campos y las artes sí quería que yo fuera un poco igual. Comencé escuchando música y poco a poco fui involucrándome cada vez más.



¿Qué edad tenías?


Comencé en el conservatorio con ocho años aunque según el plan de estudios que existía en ese momento no empecé con el instrumento hasta los diez.



¿Es dura la vida del concertista?


Bueno, en ocasiones sí y en otras no tanto. Por una parte estás haciendo cosas vivas, creando arte, creando vida y no hay trabajos habitualmente que te permitan esto. Que te enriquezcan tanto en este aspecto. Pero por otra parte siempre está ese respeto a lo que no puedes controlar. Tú puedes trabajar de mil formas una partitura, adentrarte en ella por caminos diferentes y siempre va a quedar un hueco que no vas a controlar, que se corresponde con el momento en el que tocas. Tiene grandes ventajas pero también su parte de lucha contra uno mismo que a veces no es fácil.



¿Hay que renunciar a muchas cosas?


Realmente no me puedo quejar de cómo me van las cosas. Soy muy feliz en todos los aspectos y cierto es que se trata de un trabajo sacrificado pero la verdad sólo se trata de renunciar hasta cierto punto. Yo creo que se puede hacer todo aunque es cierto que es un trabajo en el que para hacerlo bien, tienes que invertir muchas horas.



¿Como te enfrentas al estudio de la partitura?


Depende de muchos factores, la obra, dónde vaya a tocar, etc. Intento hacerlo con la mayor honestidad y con todo el rigor que puedo dentro de mis conocimientos. Mis propios conocimientos siempre van in crescendo por eso siempre se aplican cada vez más datos. Todos los recogidos desde que se es pequeño.



¿Trabajas sobre papel? Directamente en el teclado?


Yo soy mucho de trabajar con partitura antes de tocar, normalmente hago una lectura de la obra porque es inevitable sentarse al teclado, pero trabajo mucho fuera del piano.



Eres ganador de prestigiosos concursos internacionales como leemos en tu currículum. ¿Crees que son definitivos para lanzar a un pianista?


Evidentemente son importantes, y no sólo para la carrera, especialmente para ti porque te marca que estás en la buena dirección. Pero quizá no es del todo como antes que un concurso te lanzaba para siempre. Ahora es un buen comienzo y una piedra sólida sobre la que seguir trabajando y evolucionando. Te da a conocer pero indefectiblemente al año siguiente o a los dos el mismo concurso se volverá a celebrar y otro ganador volverá a hacer la misma gira o los mismos compromisos. Eso te anima a no dormirte y a estar consciente de seguir trabajando y no anclarse en un solo éxito. A cosecharlo día a día y a conquistar al público. El concurso te da los medios, pero no te consagra. Te consagras tú mismo con tu trabajo.



¿Recitales o conciertos? Es decir, ¿tocar solo, en cámara o con orquesta?


Pues me siento más cómodo tocando con orquesta, es decir, pianista solista y orquesta. Pero desde luego me gusta más tocar sólo. Me explico, lo de sentirme más cómodo es por la sencilla razón que siempre es menos peligroso, no estás tan expuesto. En el recital de piano solo estás tú, tu instrumento y tu música. En ese momento eres tú realmente el que crea y el que tiene que salir con bien sin ayudas. Con una orquesta te sientes más arropado y te lo pasas muy bien, evidentemente.



...Pero, ¿y el virtuosismo, lo arriesgado de los conciertos con orquesta?



No tiene porqué, hay grandísimos conciertos. Los de Liszt, el primero de Tchaikovsky. Pero también está la sonata de Liszt para piano solo que es enormemente virtuosística. Hay muchísima música para piano sólo muy arriesgada.



Carles Marín¿Una obra?



¡Uy que difícil es eso!... Me gustan tantas...

Te puedo hablar de una obra en este momento. El op. 109 de Beethoven es muy especial para mí. Es una obra que estoy reencontrándola porque la trabajé siendo demasiado joven y realmente hasta ahora no estoy empezando a conocer toda la magia que hay dentro de esa partitura. La verdad es que las tres últimas sonatas de Beethoven son para mí de lo más maravilloso que se ha compuesto. Ésta en concreto es maravillosa. Filosofía pura.



¿Eres muy beethoveniano?



(risas) ¡Hombre claro! ¡Qué músico que se precie no es Beethoveniano!



Respecto a tu repertorio, ¿es fijo o lo varías según la ocasión?



No, siempre lo varío. Evidentemente hay obras que te acompañan siempre y pueden resultar muy atractivas siempre cara al público. Pero intento variar el repertorio todo lo que puedo y trabajar las obras todo lo que puedo.



Siempre se habla de las dificultades de tener éxito de los pianistas ya que el piano no es un integrante de la orquesta y al mismo tiempo es uno de los instrumentos más estudiados. ¿Cómo se compagina esto?


Bueno, hay que entenderlo. El piano es un instrumento solista, de alguna forma ya tenemos mucho tiempo para hacernos a la idea. Desde el principio ya empezamos tocando de cara a la pared (risas). El proceso es muy largo, desde pequeños estamos acostumbrados así que tampoco resulta muy chocante. Todo tiene sus ventajas y desventajas.



¿Cuántas horas dedicas al estudio?


Pues ahora menos pero con mucha mayor intensidad y con mucha más inteligencia que antes. Unas cinco horas al día. Esa es la media. En ocasiones puedo dedicar más, pero esa es la media.



¿Más cuando eras alumno o ahora como solista?


Siempre al terminar la carrera es cuando te das cuenta que el trabajo empieza ahí y cuando comienzas a tener compromisos es cuando te das cuenta que tienes que cumplir con determinadas fechas y por supuesto no es lo mismo que la obra esté dentro de ti a que la obra esté a punto para ofrecerla. Tiene que pasar un periodo de incubación. Por eso te tienes que poner tú esos periodos. En mis épocas de más estudio eran unas ocho horas diarias. Ahora mismo a veces estudio siete y ocho horas.

Por ejemplo, para que te hagas una idea, hace un par de días estuve estudiando alrededor de catorce horas. Pero lo que hago habitualmente de media y por necesidad, para mantenimiento y estudio son cinco horas diarias.



Después de tantos años de estudio, ¿cómo se vive ahora desde el otro lado siendo profesor?


A mí me gusta hacer las cosas bien. Intento ofrecer todas las cartas que puedo aunque también hasta un cierto punto. No es cuestión de dar poca información pero tampoco de sobreinformar a los alumnos. Tienes que encontrar la dosis adecuada a su edad y a su madurez musical. Es algo que me parece fascinante.



Entonces te gusta la docencia...


Me encanta, disfruto mucho.



Ahora mismo eres profesor en el conservatorio de Torrent que ha sido galardonado con el segundo premio nacional Marta Mata a la calidad de los centros educativos. ¿Cómo te afecta eso como músico?


Estoy en un conservatorio estupendo y realmente todo es positivo, tanto los compañeros como el ambiente de trabajo que es magnífico. Gracias a esto yo también trabajo con mucha mas inteligencia. Antes tenía todo el día para estudiar y ahora por las tardes doy clase y por las mañanas estudio. Tienes que organizarte el trabajo para llegar a todo. El tiempo se reduce a la mitad.

Estoy francamente muy a gusto dando clases aquí, los compañeros, el centro, el trabajo con el director Manuel Tomás. He tenido muchísima suerte de poder trabajar aquí.



¿Eres un pianista básicamente clásico o te internas en otras músicas como el jazz?


Hombre, a mí me gusta todo tipo de música pero no soy un pianista de jazz. Si por clásico se entiende a todo lo que abarca desde el barroco hasta música contemporánea, pues sí... soy un pianista clásico. Aunque siempre estoy abierto a conocimientos nuevos.



¿Crees que hay facilidades para los músicos? ¿Qué infraestructuras o inversiones se necesitarían?


Facilidades hoy por hoy hay muchísimas más para los músicos y en general para todo el mundo. La calidad de vida ha subido muchísimo. Pero pienso que también hay muchos más músicos de los que había hace 50 años y lo que por un lado puede ser una ayuda, tiene el handicap de la “superpoblación” musical. Es realmente apabullante la cantidad de gente que quiere dedicarse a la música.

Ayudas siempre hacen falta para todo y no solamente para la música. Para el arte en general. Siempre la cultura está dejada un poco de la mano de Dios. Desde luego un bachillerato musical a mi me parecería muy importante para músicos que ya saben desde jóvenes que quieren serlo. Esto les da la posibilidad de adquirir una cultura que es imprescindible pero necesitan evidentemente el tiempo para invertir en hacer lo que quieren. El camino está ahí y poquito a poquito se va haciendo.



Carles Marín en el Conservatorio de TorrentCada vez tu carrera es más internacional, ¿qué beneficios tiene para ti permanecer con tu casa en Valencia?


Ventajas todas. Soy valenciano. Vivo en Valencia. Mi entorno personal está en Valencia y desde luego siempre que pueda voy a vivir aquí. Musicalmente he estudiado aquí, pero también en Madrid, en París, sigo estudiando en Rotterdam. Realmente he conocido a muchos músicos y he podido compartir muchas experiencias musicales con muchas personas del mundo. Pero realmente yo me encuentro muy a gusto aquí y quiero por supuesto hacer conciertos en toda España y fuera de ella. Pero mi casa siempre que pueda estará en Valencia.

Ya he estado fuera viviendo y sé lo que es. Me ha servido para interiorizar cosas que no puedo comprender si me quedo en mi casa. No descarto seguir viajando, de hecho por mis conciertos lo hago mucho, pero me parece muy importante tener un centro fijo y sólido para la música, para la vida y para todo.



¿Qué ambiciones tiene Carles Marín?


Mi mayor ambición es tocar. Que me dejen tocar, que me dejen comunicar. Imagino que es prácticamente la misma que la que tienen todos los músicos. Es realmente lo que me gusta hacer, lo que sé hacer bien y donde me siento feliz. La labor de cualquier músico es comunicar y para comunicar tienes que tocar.



¿Después de tantos conciertos, sigues teniendo nervios al tocar?


Nervios controlados, nervios sanos. Tengo normalmente muchas ganas de tocar antes de subir. En ningún momento son nervios de miedo escénico. Por suerte no conozco el miedo escénico. Pero evidentemente tensión he pasado mucha y todos los músicos. Yo creo que sin nervios sanos, no se puede salir al escenario.

Yo creo que la tensión viene de la necesidad de comunicar, justamente por el desconociemiento de la capacidad comunicativa en ese momento aunque tu sepas que la tienes.



Recientemente has tocado en el Palau de les Arts en el ciclo de pianistas valencianos. Es un importante reconocimiento...


Es un verdadero honor tocar tanto en el Palau de la Música como en el Palau Reina Sofía. Es fantástico tocar en dos monumentos como son los dos auditorios.

Verdaderamente es interesante que poco a poco se vayan ofreciendo ciclos de pianistas valencianos, de músicos valencianos y españoles en general porque realmente hay muchísima calidad que se puede aprovechar y se debe descubrir.



¿Proyectos de futuro?


Tengo una serie de recitales bastante importantes ahora. Voy a tocar en Florencia, invitado por la Academia Musicale Florentina donde además tengo un CD en proyecto. Luego en el Doelen de Rotterdam que también me llena de orgullo porque es una de las salas mas importantes de Europa. Tengo también una grabación para Televisión Española, otra para Radio Nacional y bastantes proyectos tanto como solista como con música de Cámara especialmente con un gran músico y amigo que se llama Josep Puchades, violista de la orquesta del Palau de les Arts con el que toco el próximo día 7 en el Palau de la Música.



Una comida


La paella



Una bebida



El agua.



Un país



España.



Un recuerdo



¡Tantos!, elegir uno es difícil. Cuando me regalaron el piano por sorpresa, yo no sabía que lo traían y me lo encontré allí. Abrí la puerta y me quede con una cara...



Un viaje


Mi reencuentro con París... volví hace poco y bueno... tengo buenos recuerdos.



Un deseo


Felicidad, eso lo abarca todo. Continuar siendo feliz.

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