Teléfono: 96 159 45 54
infoweb@riveramusica.com
Horario atención web:
Lunes a Viernes
10:00 - 15:00

Hablar de Joaquín Achúcarro es hablar de un señor del piano. Músico excepcional e intérprete tan inteligente como sensible; sus recreaciones de las grandes obras se transforman en referente y en visión acertada, siempre. Todas esas características como músico, no podían estar sino tras una personalidad fuerte y encantadora, con un fino humor irónico y mordaz pero siempre respetuoso. Amable, cercano y aún sin pretenderlo docente en cada palabra, el maestro Achúcarro habla con su voz exactamente igual que desde el piano, con sencillez, de manera directa, sin figuraciones innecesarias con lo que consigue que cada nota y cada palabra tengan el mayor significado por sí mismas. Gran músico donde los haya quizá su secreto esté como el reconoce simplemente y nada menos, que en adorar el piano y haberle dedicado toda una vida.
Nacido en Bilbao, Joaquín Achúcarro demostró a temprana edad un definitivo talento para la música, pero siguiendo la tradición científica de su familia, ingresó en la Universidad en la carrera de Física. Sin embargo, una vez allí decidió abandonar la Ciencia y dedicarse definitivamente a su vocación musical.
Durante el año siguiente ganó los dos premios españoles más importantes, trasladándose más tarde a la famosa Accademia Chigiana de Siena (Italia), donde le fue concedido el premio al mejor alumno de todas las disciplinas musicales y más tarde el título de Accadémico ad Honorem de dicha Academia, título creado exclusivamente para él.
En un corto período de tiempo ganó la Primera Medalla del Concurso Internacional de Ginebra y el Primer Premio del Concurso Internacional Viotti de Vercelli, Italia, pero no sintiéndose aún preparado para comenzar la carrera como concertista, continuó su trabajo para conseguir un conocimiento más profundo de la música en Alemania, Suiza y más intensamente en Viena y Salzburgo.
Su triunfo en el Concurso Internacional de Liverpool en 1959 - que en la edición anterior y en la modalidad de dirección de orquesta había sido ganado por Zubin Mehta, le lleva a debutar en Londres con la London Symphony Orchestra el año siguiente, obteniendo la Medalla “Harriet Cohen” al Mejor Debut del Año.
Es Profesor de los Cursos Internacionales de Verano de la Accademia Chigiana de Siena (Italia), y desde septiembre de 1989 ostenta la Cátedra Especial Estes Tate de la Southern Methodist University de Dallas (USA), combinando sus períodos de enseñanza con su denso calendario de conciertos. En los últimos tres años, sus alumnos, de diversas nacionalidades, han ganado 14 Primeros Premios en importantes Concursos Internacionales, incluido el ganador de la 2000 Leeds International Piano Competition.
Es Comendador de Número de la Orden de Isabel la Católica, Premio Nacional de Música 1992, Medalla de Oro del Mérito en las Bellas Artes 1995, Ilustre de Vizcaya 1996, Premio Larios 1997, concedido por la CEOE a la “Excelencia en su Interpretación Musical”; Medalla de Honor del Festival de Granada 1998; fue nombrado por la UNESCO en París, “Artist for Peace 2000”, en “reconocimiento a su extraordinaria labor artística”, “Personaje del Año 2001”, de la SMU de Dallas, USA. En Mayo de 2003 se le concede en España la Gran Cruz del Mérito Civil.
Ayer también mucha gente me dijo que se había emocionado en mi concierto y me alegra mucho, porque algo que ocurre entre muchos pianistas hoy día es que intentan apabullar al público, yo lo que intento es convencer.
Puede ser maravilloso tenerla pero yo creo que no hay que usarla tanto.
Pero ojo, el piano puede cantar...
Todo. He nacido con él. En este momento podríamos decir: "Piano, droga".
De momento el que me está latiendo en el corazón, es éste último. He tenido algunos que me han conmovido muchísimo, por ejemplo cuando Bilbao me hizo hijo predilecto junto con Unamuno y el padre Arrupe. Aquello fue muy importante para mí emocionalmente. Luego también está la Gran Orden del Mérito Civil, Premio a las Bellas Artes, el premio de la UNESCO. Todos los que me han dado en cada momento. Pero de momento déjeme que disfrute este último que me ha concedido el Palau de Valencia.
Creo que el secreto de cualquier triunfo es en primer lugar amar mucho lo que se hace y en segundo trabajar como fieras. No dejar un día de trabajar y no confiarse.
Sí, hay que renunciar a casi todo. A veces hay que dejar de lado algunas diversiones. Aunque realmente no se trate de una renuncia en el sentido estricto. En mi caso el estudiar es precioso, agradable, divertidísimo, interesantísimo. No me aburro un segundo.
Uy, que cosas me pregunta ud.
¿Cómo construye un edificio? Primero se empieza a dibujar, luego se empieza la obra, quitar cosas y volver a empezar. Construyendo poco a poco. Una obra se puede estudiar de mil maneras. Hay que tener en cuenta lo espiritual, lo musical, lo tradicional, hay que saber cuál es el estilo de tocar Mozart, o cuál es el estilo de tocar Debussy. Y luego horas y horas de trabajo.
Esa pregunta es como la de qué disco me llevaría a una isla desierta. Realmente no puedo escoger un compositor igual que no puedo decir si me gusta más Rembrandt que Velázquez. Sí que me gusta Chopin más que mucha otra gente, pero no se puede escoger uno. Como mucho puede haber una lista de diez o doce grandes compositores que cualquiera de ellos es mi compositor preferido.
En alguna ocasión ha hablado del segundo concierto de Brahms como un concierto titánico. ¿Es quizá el el más grande de los conciertos?Eso es un problema de olimpismo. Al igual que antes, no se puede determinar un primero o un segundo por foto finish. Desde luego es uno de los conciertos más grandes que se han escrito, pero al principio de esta entrevista ha nombrado el cuarto de Beethoven que también es uno de los más grandes conciertos que se han escrito. Pero cualquiera de los conciertos de Mozart también es de los más grandes conciertos que se han escrito.
Sí le puedo decir que el día que decidí que podía prescindir de tener que decidir quién era mejor si Rembrandt o Velázquez, o si Beethoven o Mozart, o si Rachmaninof o Tchaikovsky, o si Ravel o Debussy, ¡aquél día dormí tan bien!. En deporte sí hay un campeón de liga, un primero y un segundo en cada competición. Pero en arte no se puede establecer una lista.
Si, efectivamente. Y me alegro mucho de haberle defendido y me alegro mucho de que me siga emocionando como me emocionaba entonces. Quizá ahora con más motivos. Cuanto más sabe uno, más profundamente ve la música.
Pues las horas que yo me pasaba estudiando (nos reímos).
Depende qué orquesta, qué director, y qué recital, qué piano, qué acústica de la sala. Resumiendo; en el recital el único responsable soy yo. En un concierto con orquesta, además de mí mismo, hay un responsable con una batuta y cien responsables con un instrumento cada uno. Hay orquestas y orquestas, directores y directores, y solistas y solistas.
Bueno, en mi época de Viena, cuando me preparaba para el concurso en Londres estudiaba muchas horas, hoy en día ya no me es posible; entre viajes, compromisos, etc... Pero también es bueno eso para que la mente descanse. Y realmente cualquier artista se hace de vivencias.
Siempre he leido cuando se referían a ella como "Algo indefinible que se llama musicalidad"
Yo supongo que se nace. Supongo que uno nace con ciertas caracterísitcas. Imagino que dentro de cincuenta o sesenta años la genética lo explicará todo. Habrá un gen específico para que un señor viva mejor el vals. A parte de eso si uno nace en Viena vive mejor el Vals, si uno nace en el País Vasco vive mejor el Aurrescu (nos reímos), si uno nace en Barcelona vive mejor la Sardana.
Pero no es cuestión de que le de pena. És o no és. Las cosas que nos está descubriendo la ciencia hoy en día está rompiendo una cantidad de moldes con los que ha convivido la humanidad durante milenios. Estamos viviendo un cambio tan espeluznante con la informática, con la genética, con la astrofísica, con todo... De repente, todo es una serie de nociones que se daban por inmutables y ahora han explotado como bombas
En mi caso en ninguno. Cuando hay algún descubrimiento de que la música activa unos procesos en el cerebro, etc... pues perfecto. Pero yo lo paso muy bien, sea por esos procesos o no. No cambia nada después del descubrimiento. Será por eso, pero para mi no cambia nada.
No sabemos lo que va a pasar. Yo soy el último en poder predecir si dentro de 500 años se seguirá tocando Mozart y Beethoven. Al menos espero que en los próximos 20 o 30 años se siga haciendo, despues que sea lo que dios quiera.
En contra de lo que es habitual hoy en día, no es pródigo en grabaciones...Ahora hay grabaciones pirata de cualquier cosa. No hay concierto en el que no haya un pirata que luego lo cuelga en Youtube, o en cualquier parte de internet... En mi caso, esa resistencia es porque como una obra debe madurar dentro de uno mismo a lo largo de la vida, me gustaría que cuando la ofrezco, esté perfectamente digerida y ya sea parte de mi mismo. Lo malo es que una vez que se ha grabado una cosa queda fijada para siempre. Y los cambios que tú puedas tener a lo largo de tu vida que aunque no sean muy grandes a uno se lo pueden parecer, quedan registrados y ya no se puede hacer nada.
O las de Rubinstein joven y las de Rubinstein viejo, eso es magnífico. Ya hay algunas cosas mias que están grabadas más de una vez.
Pues no sé... es que se ha vuelto imposible evitarlo
Ya, pero se ha demostrado que estaba equivocado. Todo lo que se conserva de Celibidache, hay cosas buenas, mejores, peores, pero todo da una imagen más grande del director y ayuda a conservar su memoria y a conocerle.
Tenemos el caso de Ravel y de Brahms, que no ha quedado de ellos más que el producto final y por eso nadie sabe cómo componían. En cambio sí sabemos cómo componía Beethoven y para mí eso añade más a la grandeza del compositor. Los cuadernos de esbozos, los cuadernos de diálogos, etc
No, yo creo que hay que tener en cuenta todo. Además creo que no conozco todavía una edición en la que no haya errores. Todas las ediciones difieren, por eso hay que mirar, que comparar. Por ejemplo hay una edición de la fantasía bética de Falla donde un revisor transformó tranquilamente cuatro o cinco acordes. Tranquilamente. Cuando por Falla estaba escrito: Mi - La en la mano izquierda, este señor decidió que tenía que ser Mi - Si. Pues en esos casos, muchos años de cárcel ya que no hay pena de muerte (nos reímos). O cuando le quitaron el Mi b de la primera balada a Chopin, etc, etc...
No, son estupideces.
He encontrado una enorme satisfacción enseñando. Creo que he servido para algo y he podido ofrecer cosas que no se dan en los conciertos, y por supuesto el éxito de muchos de mis alumnos es un motivo de satisfacción enorme para mí.
Pues levantarme e ir a mi estudio a eso de las siete de la mañana y estudiar hasta las nueve o nueve y media que es cuando empieza a vivir la universidad y luego cuando cierra estudiar un poco más.
Pues que el achúcarro de ahora es más viejo (nos reímos). Que tiene cincuenta años más.
De aquella ya tenía yo muchas ganas y no ha disminuido.
Hablenos de sus próximos proyectos.Mañana un concierto en zaragoza, luego México, en Brasil cinco veces el segundo concierto de Brahms que me va a venir muy bien porque es un poco antes de grabarlo con Colin Davis y la London Simphony para un DVD que va a tener repercusión en el canal 13 americano (Euroarts).
¡Mil comidas! Ahí ejerzo como vasco al máximo.
Muchas. Desde luego vino tinto, vino blanco, sidra, ...
Muchos.
Ciudadano Kane la he visto muchísimas veces.
Cualquiera
Todos
Llegar a los mil años. (nos reímos)
No, las grabaciones estarán hechas papilla y nadie las oirá (nos reimos)
A vosotros.