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Entrevistas

Entrevista Roberto Forés Veses

Roberto Forés Veses

Existe el mito de que el director tiene un poder absoluto sobre la orquesta, incluso algunos autores hablan de la admiración que despiertan entre políticos y otras personalidades. Grandes maestros como Toscanini, Nikisch, Celibidache o el mismo Karajan hoy en día se recuerdan como un carácter terriblemente fuerte que en ocasiones aterrorizaba a sus profesores escondidos tras los atriles huyendo de la furia del maestro. Afortunadamente las cosas han cambiado y eso se puede ver en maestros jóvenes como Roberto Forés Veses. Este joven director aboga por el trato cercano con sus músicos y de esta manera conseguir los máximos resultados, tal y como lo está demostrando en cada ocasión que se sube al podio. Premiado en importantes concursos internacionales este joven maestro deja las mejores sensaciones entre crítica y público cada vez que empuña la batuta. Se puede afirmar sin lugar a dudas que hoy entrevistamos a uno de los exponentes de una nueva generación de grandes directores.



Nace en Valencia donde cursó estudios de violín y composición. Con posterioridad se diplomó en dirección de orquesta, en la Accademia Musicale Pescarese y en la Sibelius Academy de Helsinki bajo la supervisión de Leif Segerstam. También estudió con Neeme Järvi, Jukka Pekka Saraste y Jorma Panula.

Como titular de la Orquesta Clásica de Valencia, dirigió títulos como “Amahl and the night visitors” y “Cosi Fan Tutte” en las producciones de Arte Opera y “La Finta Giardiniera” en el Svenska Teatern de Helsinki. Ha dirigido también “La Boheme” en el Festival de Òpera de Orvieto.

Ha participado en el Festival Internacional de Música de Galicia en diversas ocasiones. Asimismo ha dirigido Orchestre Philharmonique du Luxembourg, Orquesta Sinfónica de RTVE, Orquesta de Valencia, Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, Sibelius Academy Symphonic Orchestra, Jyväskylä Sinfonia; así como Moscow Chamber Orchestra y Pärnu City Orchestra en el marco del David Oistrakh Festival.

Fue ganador por unanimidad del Concurso de Dirección de Opera “Luigi Mancinelli” de Orvieto en su edición del 2006, habiendo obtenido también el premio especial del jurado. Asimismo fue premiado en el “Evgeni Svetlanov Conducting Competition” en su edición del 2007, con Vladimir Ashkenazy como presidente del jurado. Consecuencia de dichos éxitos son sus próximos compromisos en el Teatro Regio di Torino (Salome), Opera de Niza, Teatro Bolshoi de Moscú (Macbeth), Opera de Montpellier (Viaggio a Reims), Orquesta Sinfónica del Estado de la Federación Rusa, Orquesta Sinfónica de Galicia, Orquesta Nacional de España, Orquesta Sinfónica Residencia de La Haya, Orchestre National de Lille y Swedish Radio Orchestra




En usted la dirección es algo heredado.


Heredado sí, pero sólo hasta cierto punto. Mi formación musical se desarrollaba en el campo del violín y era algo que realmente me apasionaba. La dirección siempre había estado ahí, pero en cualquier caso nunca había sido tutelado por mi padre. De hecho empecé a estudiar dirección con veintiocho años. En parte es una inspiración porque lo he visto toda mi vida, pero realmente nunca me forzó a hacer dirección. Fue una decisión madurada por la edad.




¿Qué fue lo que inspiró esa decisión?


Las ganas de aprender y de abrir un nuevo campo en la vida musical que tenía. Hasta ese momento había sido muy rica tocando el violín o tocando en la orquesta de valencia y realmente me apasionaba. Pero sí es verdad que sentía curiosidad y ganas de experimentar lo que veía de los directores con los que trabajaba todas las semanas. Quería disfrutar de esa parte, de ese lado de la música como veía que algunos lo disfrutaban.



La tradición ayudará en muchos sentidos pero dará problemas añadidos en muchos otros...


Sí, pero no creo que sea tanto a nivel práctico como a nivel mental de uno mismo.
Sabes que lo tienes ahí y que tarde o temprano te van a comparar. Al igual que preocuparse por el hecho de hacer cosas que has visto que hace él… No copiar, pero sí evidentemente inspirarte y que por lo tanto ya no eres tú mismo. Tienes que pensar mucho en todo esto para no sentirte obligado a ser fiel a él. Eres fiel en espíritu, porque a mi me gusta mucho su forma de ser y todo lo que lleva dentro y eso en cierto modo supongo que lo llevo yo también. Luego evidentemente cada uno tiene su manera de pensar, de trabajar, de desenvolverse, por eso es importante desligar ese concepto. Como digo, es un trabajo a nivel mental.



Entonces, a la hora de afrontar el trabajo ¿tienen visiones diferentes?


A nivel técnico siempre he estudiado fuera de Valencia, así que no creo que haya muchas similitudes. Con respecto al estudio y análisis de una obra sí, ya que él trabaja muy bien en ese sentido y tiene ideas muy claras. En eso sí que me ha ayudado; he aprendido. Pero no es algo que me haya enseñado, han sido cosas que he visto en casa y luego he reflexionado. A nivel analítico he absorbido mucho de él.



Como violinista, ¿aún hace cosas o se mantiene apartado del instrumento?


Prácticamente nada porque realmente no hay tiempo, al menos para mí. Cuando estudio cualquier partitura, me gusta hacerlo con calma, a conciencia y soy lento estudiando. En ese aspecto soy muy concienzudo, así que no tengo tiempo para dedicarselo al violín.



En cualquier caso, todo lo aprendido hasta ahora se volverá de lo más práctico.


Sí, por supuesto. Conociendo un instrumento de cuerda puedes hablar con propiedad y dar indicaciones sabiendo de lo que hablas. Eso es muy importante para la orquesta y para el músico que está tocando, porque hablas su mismo idioma.



¿Cómo es el momento de enfrentarse a la partitura?


La primera sensación es la de encontrarte ante algo muy grande que tienes que empezar a estructurar; algo así como meter toda la información dentro de cajoncitos en tu cabeza; y entender cómo está hecho aquello. El trabajo siempre lo empiezas por lo más grande hacia lo más pequeño hasta llegar al detalle. Yo no sabría dirigir una obra sin entender cómo está hecha estructuralmente y luego pasar a nivel armónico. Es necesario entender cómo está hecha y porqué, desde las grandes partes en las que pueda estar dividida, hasta llegar a fijarte en notas. Mucho más que importante que la melodía, lo es la armonía. Como en cualquier edificio, lo que primero que se construye, son los cimientos. El principio es casi como enfrentarse a un abismo; no haces nada, vas pasando hojas intentando entender grandes cosas.



¿Cuál es la obra más densa con la que se ha enfrentado?


Salomé, la ópera de Strauss. Trabajo de chinos; una auténtica locura.



¿Qué le gusta más, dirigir ópera o música sinfónica?


La verdad me gusta mucho dirigir ópera.



Roberto Forés Veses¿Y es más difícil técnicamente?


Técnicamente es más difícil porque no sólo diriges a gente que tienes relativamente cerca, sino que también diriges a los cantantes que están sobre el escenario y logras que hagan música juntos. Realmente la ópera te da una base técnica y una experiencia que no te da la música sinfónica.



¿Qué es más importante en un director. Técnica o musicalidad?


Como en todo, técnica. Pero no sólo para un director; también para un violinista o para un abogado… Este último por ejemplo, debe tener una buena técnica para saber cómo debe plantear un juicio. Luego puede tener su habilidad hablando, pero la técnica es básica. Aunque llegados a este punto, un director que tiene una técnica excelente pero no tiene nada dentro, es aburrido.



Como director, ha trabajado con maestros de la talla de Neeme Jarvi, Gianandrea Noseda, etc. ¿Cómo marcan la carrera de un joven director estos maestros de talla internacional?


Al menos en mi caso, por supuesto la marcan en el sentido musical, pero sobre todo creo que desde el punto de vista humano, son gente grande, y la gente más grande suele ser sencilla. Ves cómo se comportan, cómo se mueven dentro del mundo de la música, cómo tratan a sus músicos... Ellos siempre tratan de igual a igual y es importante aprender "cómo ser". Es habitual cuando se es estudiante tener mucha ambición, querer hacer y querer dirigir todo y triunfar, que está muy bien y es lícito, pero eso no hay que confundirlo con querer pisar a otros en tu relación de trabajo. Creo que es necesario saber que el director debe ser igual a cualquier músico de la orquesta, porque todos son músicos por igual; trabajan en lo mismo y con el mismo fin. Tiene que haber alguien para dar indicaciones y unificar lo que allí pasa, pero salvo esa diferencia, todos somos músicos.



Entonces hoy en día el mito del maestro “tirano” ya no tiene sentido…


Para mí no existe desde luego, al menos desde mi concepción. Quizá alguien sea así, pero no creo que se lleve.



Fue premiado en el concurso Evgeni Svetlanov, ha ganado el concurso Luigi Mancinelli para directores de orquesta con premio especial del jurado... ¿Son imprescindibles hoy en día los concursos de dirección para triunfar?


Yo diría que sí. Sin esos premios no creo que tú y yo estuviéramos hablando ahora mismo, aunque yo seguiría siendo como director igual de bueno o de malo. Creo que son prácticamente imprescindibles. Te abre puertas y esas puertas sólo se abren mediante los concursos o porque tienes acceso a ciertas personas. El noventa y nueve coma nueve por ciento de la gente no lo tiene, así que la única opción es presentarse a concursos.



¿Es justo que sean tan importantes?


En este mundo tan competitivo no hay otra manera. No es justo porque se queda gente muy válida en el camino. Conozco colegas de mis tiempos de estudiante tremendamente válidos. Un concurso es un momento; independientemente de que seas mejor o peor, necesitas la suerte de ese momento, necesitas que el tribunal sea afín a tu sensibilidad. Juzgar la música o cualquier arte, es tremendamente difícil porque se trata de algo subjetivo.



Y qué debe primar a la hora de presentarse a un concurso. El aspecto técnico, el de trabajo con la orquesta...


No se sabe, realmente no se sabe. A un tribunal de un concurso le va a gustar que trabajes con la orquesta y vea que sabes trabajar, y otro tribunal va a preferir que dirijas sin trabajar y que hagas ver sin palabras lo que quieres conseguir de la orquesta. Como estudiante yo nunca he sabido qué hacer; no sabía si ser muy puntilloso con la orquesta o trabajar sin usar demasiado las palabras. Al final me fue bien en el momento que fui yo mismo y no me paré a pensar qué querían que hiciera o qué les iba a gustar. Fui yo mismo, hice lo que quise hacer y me dio buen resultado.



…y eso fue trabajar con la orquesta o…


Eso fue una mezcla de ambos. Pero sobre todo trabajar sin pensar que aquello era un concurso, sino el primer día de una semana de trabajo con la orquesta. Que era una circunstancia totalmente normal y no una situación extraordinaria como es un concurso. Fuera presión y con total normalidad, como un lunes con cualquier orquesta.



La mayor parte de su carrera la realiza fuera de España. ¿A qué se debe?


Viene así. No sabría decir porqué. A raíz de los premios en los concursos empecé a trabajar con una agencia en París y ellos me procuran trabajo y por eso estoy trabajando fuera. En España trabajo con otra agencia y bueno, es muy poco lo que hago. Este año haré algo en Galicia y en Murcia pero de momento no hay nada más. Haciendo música estoy contento donde sea.



¿Pasa la música clásica por un buen momento?


Será un buen momento si la música clásica se da cuenta que estamos en un mundo muy productivo. Es normal que la cultura sea algo deficitario; lo sabemos, pero hay que producir. Eso significia dar más conciertos y tener más ingresos, lo cual significa trabajar más rápido y mejor. Es lo que se está dando en ciertas partes del mundo; trabajar más rápido y mejor. Hay países en los que las orquestas preparan un programa de concierto en dos o tres días.



Roberto Forés Veses¿Y eso no repercute en la calidad o en que el sonido entre orquestas sea más homogéneo?


Tenemos que adaptarnos a eso, y ahí está el trabajo del titular de la orquesta, por ser el que más tiempo pasa junto a su formación es el que tiene que imprimir el sello en cuanto a sonido.
Repercute si no estás preparado. Debes estar preparado como músico y como director de orquesta para hacer dos programas por semana. Significa muchísimo trabajo y muchísimo estudio, pero si hablamos de productividad, es necesario. Si queremos que la música clásica vaya acorde con los tiempos, creo que se debe trabajar así.



¿Cree que hay suficiente facilidad para que los jóvenes directores puedan emprender una carrera como tal?


No es fácil. Creo que se deberían dar más oportunidades. Luego se aprovecharán o no, pero al menos que los jóvenes tengan la oportunidad. Creo que no son muchas las orquestas que lo hacen aquí en España.
Es necesario para todos los jóvenes enfrentarse a esas situaciones para poder adquirir experiencia. Evidentemente las primeras veces uno está nervioso, es inexperto… pero en las ocasiones siguientes se afronta el reto de manera diferente. Eso sólo se consigue dirigiendo y teniendo la oportunidad de trabajar a nivel profesional.



Futuros proyectos


Tengo trabajos en Murcia y en A Coruña y aunque no queda mucho para terminar la temporada también tengo cosas en el Bolshoi en Moscú, algún concierto sinfónico y Macbeth, ópera. Con eso la temporada acaba para mí, si no sale nada de última hora.



Una comida


Vistos mis años viviendo en el extranjero, la paella.



Una bebida


Una cerveza fría después de ensayar. Si no hay trabajo, no hay cerveza. No me llama en exceso la cerveza, pero sí que me gusta al terminar un ensayo.



Un libro


Por decir algo más reciente, la sombra del viento.



Una película


No soy muy cinéfilo pero me ha gustado últimamente "La escafandra y la mariposa", aunque también podría ser cualquiera de Woody Allen.



Un viaje


Al norte de Finlandia



Un país


Para vivir, España. Sin duda(risas). Bueno, para trabajar realmente tambien



Un deseo


Virgencita que me quede como estoy (risas). Salud, familia, dinero para pagar la hipoteca, comer... qué más puedo pedir. Si trabajara más ganaría más dinero pero no sé si sería tan feliz.

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