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Entrevistas

Entrevista Joan Enric Lluna

Joan Enric Lluna

Nació en Valencia. Estudió en el Conservatorio Superior y en la Facultad de Filosofía de su ciudad natal. Posteriormente fue becado para ampliar estudios musicales en Amberes con W. Boeykens y en el Guildhall School of Music de Londres con A. Pay.

Después de haber sido galardonado con numerosos premios en su país, en 1987 se alzó ganador de los concursos de Juventudes Musicales de Belgrado y Royal Tunbridge Wells (Reino Unido), actuó en el Wigmore Hall de Londres, el Teatro Real de Madrid, la BBC-Radio 3 y RNE-Radio 2, e iniciando así su carrera internacional.

Ha actuado en las salas y festivales de Europa, Asia y América en recitales de música de cámara o como solista junto a batutas como Marriner, Rozhdestvenski, Polianichko, Talmi, Ros-Marbà, Entremont, Colomer o Noseda y con los cuartetos de cuerda de Tokio, Brodsky, Endellion, Lindsay y Sine Nomine.

También ha actuado con Artur Pizarro, Jan Gruithuyzen, Josep María Colom, Ian Brown, Lluís Claret o Tasmin Little. Próximos compromisos incluyen recitales y conciertos en Gran Bretaña, Holanda, Alemania, España y en importantes festivales en el Reino Unido. Recientemente ha debutado como director-solista. En la actualidad es director artístico de la Orquestra Académica de Valencia, I Maestri of London.

Ha creada el grupo Solistas de Viento de Valencia del que es director musical. En el campo de la enseñanza es profesor en el Conservatorio de la Universidad de Birmingham, del Trinity College de Londres, de la Escola Superior de Música de Catalunya e imparte clases magistrales en el Conservatorio Superior de Castellón. Ha sido invitado por la California State University, Universidad Autónoma y Conservatorio de México.

Es en la actualidad es primer clarinete de la Orquestra de Cadaqués. Fue asimismo miembro-fundador de la JONDE. Está considerado como uno de los músicos españoles con más proyección internacional de su generación.



Introducción


Hablaba con una buena amiga hace unos días, clarinetista ella y he de decir que de las mejores, sobre mi intención de empezar a estudiar tan cautivador instrumento.
La decisión está tomada desde la entrevista a Joan Enric Lluna. Su carácter sereno, su sonrisa amigable y su capacidad para hablar del mundo musical con tantísima experiencia y conocimiento desde dentro, mientras cada palabra cobra la importancia de una lección única, hace que no puedas menos que rendirte a sus vasta experiencia y como una esponja tratar de absorber como músico todo aquello de lo que uno sea capaz.
Gracias al maestro Lluna, me ha bastado la asistencia a una sola de sus Master Classes y la enorme satisfacción de poder entrevistarle para convencerme que la belleza de ese sonido oscuro, melancólico y poderoso es capaz de atrapar irremediablemente.



¿Qué es lo que tiene el clarinete que no tiene ningún otro instrumento?, ¿qué es lo que le cautiva?


Imagino que cada músico alaba siempre su instrumento, pero una de las cosas que tiene realmente el clarinete y de lo que estamos orgullosos los clarinetistas, es unas posibilidades dinámicas que otros instrumentos no tienen. Posibilidades también de registros, de extensión, probablemente el que más en el viento madera. Con el clarinete bajo o contrabajo puedes llegar a octavas realmente graves, con el requinto puedes llegar a sonidos increíblemente agudos… es decir, la variedad de timbres, dinámicas, registros.
Creo que con todo ello es un instrumento que te permite hacer muchas cosas. El timbre, en mi opinión, es uno de los que más se parece a la voz humana, que para mí es el instrumento rey por excelencia. A nivel personal, algo que me da una enorme satisfacción es tener la sensación de que lo que toco se parece a la voz. De que lo que está sonando se parece a una buena soprano, ahí es cuando me siento más satisfecho con mi trabajo.
Imagino que estas son algunas de las características que atraerían a compositores como Mozart, Brahms... Puedo imaginar que a los compositores actuales, y a los que desarrollaron su carrera durante los años 50, 60 con la experimentación, búsqueda de nuevos sonidos, técnicas extendidas y demás. realmente les atrae del clarinete sus particulares cualidades acústicas, en cuanto a lo que son las técnicas extendidas, multifónicos, slap, etc.



¿Es cierto que su comienzo a nivel profesional fue en el reino Unido? ¿Cree que en España hay que triunfar fuera para poder ser profeta en la propia tierra?


Creo que eso pasa en todos los países. En España ha pasado demasiado, es verdad, ciertamente ha ocurrido, pero creo que ahora no es tanto así.
España es un país relativamente joven en el mercado y en el circuito musical. Me fui a estudiar a Bélgica hace 22 años, cuando aquí existía la JONDE y poco más. Ni siquiera había muchas orquestas profesionales. Evidentemente cuando sales de España y si las cosas te van más o menos bien, eso tiene una repercusión en tu país.
Lo que pasa es que para cualquier músico, cualquiera, de cualquier país, lo ideal es entrar en el circuito internacional para que se te reconozca. No es que sea imprescindible en España, si no que es normal en cualquier país. El mundo de la música clásica no es tan grande, por lo tanto estar en el mercado internacional es importante para poder demostrar que tienes un nivel, que funcionas profesionalmente bien.



Habiendo visitado todo el mundo, ¿dónde se encuentra más cómodo como intérprete? ¿Su sala favorita?


Siempre que he tocado en el Wigmore Hall o en la Purcell Room, me he encontrado muy bien. Me gusta mucho tocar también en el Auditorio Nacional en Madrid. Me encanta tocar en el Palau en Barcelona, además arquitectónicamente es una maravilla, o en el Auditori que es más nuevo. Y en Valencia evidentemente. Además es mi tierra, que puedo decir.
Al principio venía muy nervioso, ahora cuando vengo estoy encantadísimo. A nivel público, uno de los públicos más entusiastas que conozco es el de Madrid, y joven además, ver gente joven anima y alegra mucho. A veces vas por primera vez a un sitio y la gente no es muy efusiva, eso te puede desanimar, pero luego ya vas conociendo la reacción típica de cada lugar; en España somos más efusivos, es diferente. En Madrid, en Valencia siempre se ve una respuesta entregada del público, Barcelona es un poco más reservada.
Es muy curioso, muy bonito comprobar los cambios de una ciudad a otra.



¿Por qué es tan importante para usted la música de cámara?


Un grupo de cámara es una orquesta en pequeño, o una orquesta es un grupo de cámara en grande. A nivel de intérprete, en un grupo de cámara te sientes al mismo tiempo protagonista y parte del grupo, es decir, tu parte es muy importante y tiene que ser perfecta y saber perfectamente lo que debes hacer y cómo hacerlo, pero siempre que esté de acuerdo con las otras. Es una manera de convivir, de compartir. Y compartir en pequeño grupo es la experiencia más potente que puedes tener como músico. Hay orquestas en las que te sientes más haciendo cámara que en otras, pero al final siempre eres uno del grupo, hay más masa de sonido, estás integrado en el conjunto. Además el repertorio de cámara para clarinete es fantástico. No excesivamente extenso, como puede ser el de cuarteto de cuerda. Pero lo que tenemos es una maravilla, desde los quintetos de Brahms o Mozart, los tríos, el octeto de Schubert, o cosas más contemporáneas. Es una maravilla de repertorio. Francamente me encuentro muy bien en cámara.
Además hay otro aspecto que me interesa, y es el contacto con el público, que en un grupo de cámara es más directo, ves más la reacción de la gente, te comunicas más directamente con el público que cuando estás en una orquesta en la que tienes el director que es algo así como un intermediario.



¿Qué apoyo cree que necesita la música contemporánea? ¿Se apuesta por ella en los conservatorios?


La música contemporánea debe tener todo el apoyo del mundo porque es la creación. Nosotros los intérpretes tocamos lo que se ha escrito, pero los que crean y los que van por delante, son los compositores. Hay que apoyarlos cien por cien.
No se decirte si en los conservatorios existe el apoyo necesario porque no estoy involucrado más que en Barcelona, donde sí se apoya bastante.
No podría opinar sobre Valencia, no se si se le presta la atención necesaria, me gustaría saberlo.
Se debe de apoyar desde luego, la creación realmente la hacen ellos. Lo que quedará en un futuro. Y cuanto más directa sea la relación, nuestra con ellos, intérpretes y compositores, más se enriquecerá la música. Los compositores necesitan saber cómo funciona un intérprete, las posibilidades de un instrumento, qué funciona bien o qué funciona mal. A veces se da el caso de compositores con muy buenas ideas pero poco realistas a la hora de escribir. Creo que es fundamental que se apoye, que se escuche y que se interprete esa música. Si no nos hubiéramos quedado en Debussy, en el pasado. La cosa tiene que avanzar y tenemos que hacerlo juntos…



…pero a veces existe la sensación de que el público no lo demanda, o no se promueve lo suficiente…


Lo que pasa es que el público en general no lo va a demandar, es normal; pero se tiene que hacer. El público siempre va a pedir aquello que conoce, lo que se sabe que ya funciona. La combinación que yo creo ideal, es incluir música actual, música contemporánea en un programa en el que ya hay música más antigua, combinar. La gente vendrá a escuchar Brahms, Beethoven o Debussy, pero también tendrá su obra de “tal” compositor joven, que quizá no le guste, porque no la entiende o por los motivos que sean. Pero tal vez le guste más que Brahms. Realmente eso lo he vivido. En programas míos y de compañeros, la reacción del público ha sido en ocasiones mucho más entusiasta con la música actual que con la pasada.
Hace poco estrené una obra con el cuarteto Brodsky de un compositor joven inglés, una obra que además lleva un poco de teatro que siempre ayuda, pues la reacción del público fue espectacular. Tocamos Stravinsky, tocamos Shostakovich, Hindemith y después esto que se acababa de escribir, y la reacción fue mucho mas entusiasta con la obra contemporánea.
Existe música contemporánea que de alguna manera está más cerca de la gente. Impresiona más, impacta más. Para escuchar la música de Brahms o de Beethoven, el oído debe estar acostumbrado también a poder seguir la estructura, son grandes estructuras. A veces al público le puede gustar una determinada melodía, pero seguir realmente una sinfonía es difícil.
Hay obras cortas, que se escriben ahora con un lenguaje que impacta mucho.



Joan Enric llunaTambién es usted director de orquesta, ¿qué le ha aportado como músico la dirección orquestal?


Muchísimo, me apasiona, estoy totalmente enganchado aunque sólo dedico una parte de mi tiempo. Llevo toda mi vida o bien tocando dentro de una orquesta que es también fantástico o bien con obras de clarinete con grupo, con piano, con acompañamiento de orquesta, y ahora de repente tengo delante una sinfonía de Mahler, de Brahms… Voy descubriéndola, la voy aprendiendo, la voy memorizando,… es una experiencia increíble, te enfrentas con grandísimas obras.
Luego está el hecho de ponerse delante de la orquesta, manipular esa energía que te llega. Cómo hacerla positiva, francamente interesante.
Estoy completamente fascinado con esto y hago lo que puedo, sin arriesgarme demasiado, porque lo poco que haga como director quiero hacerlo lo mejor posible. Quiero seguir dedicándole parte de mi tiempo, y a lo mejor en un futuro, más. Ya veremos que pasa, pero desde luego me está aportando muchísimo. Yo creo que después de una temporada, si me dedico a preparar un programa para dirigir, vuelvo al clarinete y creo que toco mejor, veo con otra perspectiva la música.



¿Clarinete o corno di basseto?, es decir, ¿versiones actuales o historicistas?


A ver, el concierto y el quinteto de Mozart, no los toco nunca ya con clarinete. Los toco con bassetto. Moderno, un instrumento moderno, pero con bassetto. El timbre es diferente, la extensión te permite hacer pasajes diferentes y el concierto es diferente. Creo que desde que empezó todo el movimiento de instrumentos originales, nos ha aportado mucho al mundo de la música. El descubrir cómo sonaban los instrumentos nos ha aportado cosas a nivel de sonido, de fraseo, de concepto en general. Por tanto, le doy mucho valor a esto.
Yo tengo un instrumento antiguo en casa, lo que pasa es que decidí no meterme en este mundo porque tienes que tomar una decisión. Respeto mucho a esta gente, he aprendido mucho de esta corriente. Aprendo mucho de mi instrumento cuando lo toco, pero después ya es decisión de cada uno especializarse o no.
Ahora bien, también es cierto que te puedes acercar muchísimo en un instrumento moderno a lo que hacía uno antiguo porque las posibilidades de un instrumento moderno son enormes, puedes imitar bastante lo que hacía uno antiguo con la ventaja de que es menos complicado respecto a afinación, etc. Son muy delicados los instrumentos antiguos, cambian mucho con la temperatura, con la humedad. Pero bueno, en resumen tiene mucho valor lo que se ha hecho de investigación en todos estos años.



Qué compositor ha hecho más por el clarinete…


Yo creo que Mozart, fue punto de inflexión para que se considerase un instrumento serio. Igual hubiera sido otro después, pero a partir de Mozart, se consideró al clarinete un instrumento importante, uno de los más importantes de todos.



¿Coincidió esto con el nacimiento del clarinete?


Realmente el nacimiento del clarinete fue bastante anterior a Mozart, ya llevaba un tiempo como instrumento experimental, lo tocaban oboistas o flautistas, hasta que poco a poco se fue introduciendo en las orquestas, Manheim, por ejemplo, fue una de las primeras orquestas en tener clarinetistas profesionales, con los que tuvo relación y Stamitz, y donde Mozart conoció a Stadler. El sistema actual de llaves es de mediados del siglo XIX, el Muller es un poco más antiguo, pero Mozart escribió el concierto en 1891 y el quinteto un poco antes. Pero bueno, lo que son las características acústicas, son las mismas prácticamente. Los principios acústicos, el timbre, lo que pudo atraer a Mozart aún se conserva.



Se rumorea que prácticamente la plantilla de la orquesta del Palau de les Arts está ya formada… se habla de usted en uno de los atriles más importantes como es el de clarinete principal. ¿Puede desmentir o corroborar esta información?


Bueno, digo, lo que he dicho ya. Que me han ofrecido el puesto y estoy muy contento. Ahora estoy esperando ver el contrato y el calendario para saber si es posible que sea compatible con mi carrera, realmente me gustaría que fuera posible, desde luego deseo que el proyecto sea un gran éxito.



¿Qué opina de la nueva orquesta y el impulso que se le da con esto a la ópera aquí en Valencia…?


Es un reto enorme para Valencia…



...¿Sabremos afrontarlo?


No lo sé, vamos a ver. A mi me gustaría que sí. Que fuera lo que se dice que va a ser. Me gustaría mucho y yo si puedo colaborar voy a colaborar. De momento no estoy aún metido y no puedo decir mucho, no tengo información.



¿Tiene usted contacto con un mundo tan afín y tan dispar como es el jazz?


No me dedico en público a tocar jazz, bueno, este verano lo haré, en los Pirineos, en un festival donde hay un profesor de clarinete jazz, que es Michel Portal, yo estaré de clarinete clásico y haremos algo en conjunto. Me hace mucha ilusión.
El jazz a mi me ha fascinado siempre. Uno de mis mejores amigos es muy conocido en el mundo del jazz, saxofonista. Siempre escucho mucha música de jazz, y “en plan amigos”, en casa lo toco a veces. Pero no en público. Respeto demasiado a la gente que se dedica a ello como para ponerme en público…



Joan Enric Lluna...que lo diga alguien como usted… ¡Con su calidad interpretativa!


No no, no es algo que se pueda tomar a la ligera. Hay que hacerlo bien.



Con tantos conciertos a las espaldas. ¿Aún existen los nervios al salir a escena en los grandes auditorios?


Si, además, yo creo que tiene que existir este punto de, digamos, transformación de una persona normal que tiene que ser otro antes de salir al escenario. Porque si no te transformas, no interesas al público. Digo transformar pero es realmente asumir lo que estás haciendo y eso implica un poco de nervios. Yo cuando estoy demasiado tranquilo antes del concierto no me gusta, es como si no le dieras importancia y a cada concierto debes darle la mayor importancia. Lo que pasa es que como le digo a mis alumnos, los nervios existen, son una cosa muy humana, pero no te tienen que impedir tocar. Aquí está la gracia de poder tener la técnica o la experiencia para que no te impida tocar, sino al revés, que te motive y te de esa especie de marcha interna para que lo que haces proyecte y tenga el máximo interés. Concentración.



¿Qué consejo es el que más le ha servido en su vida profesional? y qué consejo daría a las jóvenes generaciones.


A los estudiantes les aconsejo que escuchen mucha música.
A mi, bueno, tal vez más que un consejo fue una revelación que me dio uno de mis profesores, Antony Pay, con el cual guardo una relación excelente y un cariño enorme. Con otros por supuesto también, pero con él especialmente. “No te preocupes si imitas a alguien, es normal porque es así la tradición del arte. Se construye copiando y después asumiendo lo que eres tú y desarrollándote. Pero no tengas miedo a copiar aquello que te guste”. Eso se traduce en que si no escuchas mucha música, no tienes referencias. Pero no solo de clarinete, de todo. Hablo a menudo de ópera y es que me parece fundamental, escuchar opera, piano, violín, orquesta... Si un estudiante de música no está familiarizado con el repertorio y no conoce mucha cantidad de música, no va a tener referencias para poder desarrollar su personalidad… Quizá sea el mejor consejo que se me ocurre.



¿Qué debe tener en cuenta un joven músico a la hora de escoger su instrumento del que tanto depende?


Que deje trabajar mucho la intuición.
Creo que cada uno tenemos una idea del sonido que nos gusta, después evidentemente la calidad del instrumento, la calidad del mecanismo, lo más o menos afinado que esté. Lo que pasa es que hoy en día todas las grandes marcas los hacen muy bien. No cabe duda que son casi todos muy buenos.
Se debe trabajar la intuición y sobre todo que esté muy a gusto, que desde que lo prueba piense: “estoy a gusto, éste me gusta”. Que trabaje la intuición mucho que en la música es fundamental.



¿Qué obra toca cuando nadie le escucha


(Risas)Ahora mismo llevo conmigo unos arreglos de Gershwin, unos arreglos de Piazzola, una obra que me dio Michel Camilo que escribió para clarinete solo y Bach también, arreglos de Bach.



Un concierto para recordar…



De los que yo he presenciado, hay uno… bueno, hay varios. Los que escuchaba sobre todo el primer año de estar en Londres. Iba casi todos los días a conciertos, Rostropovich, Baremboin... Pero es que hay un concierto que recuerdo especialmente, cuando tenía 16 años, me llamaron unos amigos pues iba la Royal Philarmonic a Lliria en Valencia. Ese concierto fue una revelación. ¡Cómo era posible que sonara todo tan bien!, había escuchado muchos discos con esa perfección, pero jamás en directo. Ese concierto me marcó mucho.
Después fui a Londres, en parte por eso, porque sabía que en Londres había orquestas excelentes. Cuando llegue a tocar con la Royal Philarmonic estando varios años con ellos, le contaba la anécdota al fagotista, un hombre mayor que actualmente se acaba de retirar. Le comentaba si se acordaba de ese concierto con Antal Dorati. Y sí se acordaba, recordaba que hicieron dirigir a Dorati la “Consagración” a una banda, etc…
Evidentemente en edades tan importantes te marcan ciertas cosas y de ese concierto me acordaré siempre.
Respecto a conciertos que haya hecho yo, no se decirte. Tal vez, cuando hice el concierto de Mozart con la JONDE la primera vez. Fue la primera oportunidad “importante” que se me ofreció, también los primeros ensayos y conciertos con la Academy of Saint Martin-in-the-Fields, recuerdo una novena de Beethoven en el Royal Festival Hall, tocando y escuchando a mis colegas…



Háblenos de sus próximos proyectos


Varios que me hacen mucha ilusión, uno es continuar con el rodaje de la obra que antes te comenté “In Memoriam” con el cuarteto Brodsky, inspirada en las víctimas de las guerras en general. Es una obra con mucha fuerza… La traeremos a España, también está prevista para Inglaterra el 11 de noviembre que se celebra el final de la guerra mundial y la tocaremos en Londres.
En mi grupo de vientos, el “MoonWinds” con el que estamos en el primer año de rodaje, están previstas grabaciones, conciertos en Barcelona, espero que vayamos también a Londres.
También tengo en proyecto varios estrenos, uno de Sánchez Verdú en Madrid con la Nacional y luego como director con varias orquestas en Finlandia, Rumania e Inglaterra también.
Toda esta combinación y si al final saliera lo del Palau de les Arts que también me haría ilusión, aunque vamos a esperar que esté todo cerrado.



Maestro Lluna, un auténtico placer y en nombre de Rivera Música y de nuestros lectores, gracias.


A vosotros.

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