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Vicente y Antonio Pérez Ruiz, son saxofonistas y compositores con una considerable proyección internacional. Cabe destacar su homogénea y paralela trayectoria y, ante todo, su perfecta compenetración en la vida, trabajo y estudio personal, quizás fruto también de su condición de hermanos gemelos.
Estudiaron en Valencia, Madrid y París obteniendo las más altas calificaciones.
Han realizado cursos internacionales de perfeccionamiento con prestigiosos profesores como Daniel Deffayet, Pedro Iturralde, Claude Delangle, Arno Borkamp, Nobuya Sugawa, S. Bichon, etc.
Poseen un extenso palmarés de premios tanto a nivel nacional como internacional, destacando: Primer y Segundo Premio de Juventudes Musicales de España (1991), Dos Primeros Premios consecutivos de ayuda a la creatividad y las iniciativas culturales de la Universidad Literaria de Valencia, Segundo Premio en el Concurso Internacional de saxofón para jóvenes intérpretes de San Juan en Alicante (1995), Segundos Premios de saxofón “Ville de París”(1996), Primeros Premios de Honor en el Concurso Europeo de saxofón de la ciudad Mondidier (París, 1996), Primeros Premios de Honor en el Concurso Internacional de L’UFAM en París (1996), Primeros Premios de Honor en el Concurso “Ville de París” tanto en la especialidad de saxofón como de música de cámara (1997), Segundos Premios en el Concurso “Leopoldo Bellán” de París (1997), Medalla de Oro (2001) y Medalla de plata (2004) en el Concurso Internacional de Lutèce (París) en la sección de composición de música moderna y jazz, Segundo Premio de saxofón en el Concurso Musical Regional de Ile-de –France . . .
En su trayectoria docente han impartido clases en conservatorios de toda España, obteniendo plaza en 2004.
Dentro de su discografía hay destacar el C.D grabado en el año 2000 “Tiempos y Recuerdos” de obras del compositor valenciano FERRER FERRAN. También ha colaborado en la grabación de unos estudios de doble y triple picado de Enrique Pérez Morell (“Muy Picado”).
Desde pequeños hemos tenido casi los mismos gustos para todo y realmente nos pareció en ese momento un instrumento que nos llamaba y resultó el apropiado para nosotros.
Empezamos pronto a estudiar en la banda. Más tarde no estábamos convencidos con el sistema que usaban y lo dejamos aunque siempre manteniendo el contacto con la música y ya con trece años volvimos. En ese momento nos encauzó Enrique Pérez Morell, catedrático del Conservatorio de Valencia y fue el que nos animó a comenzar en el conservatorio. A hacerlo todo un poco más en serio, más profesional. También fue quien nos recomendó ir a Madrid y nos puso en contacto con profesores de la talla de Deffayet y otra gente muy importante dentro del mundo musical. Desde muy jóvenes ya estábamos dando clases con Deffayet y sus discípulos; él ha sido nuestro principal profesor. Con el que hemos estado 10 años. Dos de ellos estudiando en París, también con Fabrice Moreti e incluso yendo a casa del propio Deffayet.
Siempre hemos procurado estudiar con todos los profesores posibles, salir de España y gracias a eso hemos podido trabajar con Daniel Deffayet, Claude Delangle, Nobuya Sugawa; con Miján, con Iturralde; hemos intentado trabajar con todos para sacar lo positivo de cada uno.
No, trabajando con cada intérprete ves diferentes opiniones. En teoría podría llevar a una confusión, pero realmente, si eres capaz de entender toda la información que te están dando, al final todo tiene la misma base y está en ti saber quedarte con lo bueno de cada uno; saber seleccionar. No es fácil trabajar con técnicas diferentes, pero se puede hacer con muchas horas de estudio y al final es beneficioso porque dispones de muchos más recursos. De hecho, Deffayet nos comentó en su última clase que lo importante es la actitud que se tiene como intérprete y como músico de innovar, de buscar, de no estar contento nunca y estar abierto a todas las opiniones. Realmente a la hora de la docencia eso es muy importante porque tú al alumno le transmites muchas tradiciones y no le transmites una sola posibilidad, le transmites tantas como has trabajado con los diferentes maestros. Le das mucha más información.
¿Qué os gusta más: componer, tocar, dar clases...?Probablemente tocar, aunque al componer siempre dejas tu esencia como artista. Pero el escenario tiene algo especial para nosotros.
La docencia siempre nos ha gustado. Hemos estado en Lugo, en Canarias, pero ahora tenemos la suerte de estar en nuestra comunidad donde hacía 13 años que no sacaban una plaza de nuestra especialidad. Actualmente llevamos cuatro años impartiendo clases y realmente estamos muy satisfechos porque ves que sacas fruto del esfuerzo. Cuando llevas trabajando con tus alumnos durante varios años, empiezas a ver la evolución. Es casi una obra tuya. Un orgullo. Además lo bueno es poder trabajar todo el repertorio, no sólo clásico. También contemporáneo, jazz, música de big band, etc. Durante nuestros propios estudios, siempre hemos estado preocupados por abarcar mucho repertorio. Siempre tratamos de luchar contra esa vieja idea de que un músico no puede abarcar campos diferentes.
Creemos que en los conservatorios se debería trabajar desde los primeros cursos de elemental todo el repertorio y no sólo el clásico. Hay que concienciarse que en un futuro también es una vía de poder trabajar. No todo el mundo acaba tocando en una orquesta y cuando te llama un grupo moderno y tu labor es poder improvisar, no vale el estudiárselo en casa porque a la siguiente vez, no te llamarán. Tienes que tener los conocimientos necesarios para poder cumplir con esas expectativas y ser capaz de hacerlo en el momento. Por eso nosotros siempre hemos procurado estudiar todos los campos para no estar delimitados y ahora que tenemos la oportunidad de transmitir esos conocimientos, estamos muy contentos. Además que siempre es un reto porque como profesor hoy en día tienes que estar muy preparado. Los alumnos tienen mucha información y tú tienes que estar siempre en condiciones de enseñarles cosas. Tienes que tener la mentalidad de conseguir que ese alumno esté más preparado que tú.
Tiene más parte buena que parte mala. Si un día te levantas y no estás al cien por cien porque no todos los días son iguales, tienes a tu hermano para apoyarte y ayudarte a seguir avanzando y si encima es gemelo con el que realmente te comprendes muy bien, es aún mejor.
Luego tiene como todo sus partes malas, por ejemplo durante las oposiciones lo estás pasando mal por ti, pero también estás pendiente de cómo le irá a la otra persona y se hace una carga doble.
Luego es curioso competir por ejemplo en los concursos. Unas veces ha ganado uno, otras el otro. En otras ocasiones ha sido el primer premio para los dos por unanimidad del jurado.
Sobre todo son cosas positivas.
Siempre lo hemos hecho juntos pero ahora al estar en ciudades diferentes, se presenta más complicado. Los fines de semana sí que ensayamos por el dúo, también tenemos un dúo con piano, un cuarteto de saxofones y aparte recientemente hemos montado un quinteto de jazz con el que llevamos ya un año ensayando. Somos cinco saxofones y ritmo.
En el tema profesional creo que lo tenemos muy claro los dos. Es lógico que en ocasiones tengamos opiniones diferentes y podemos debatir sobre unos temas más que otros. Aunque seamos gemelos y con opiniones muy parecidas además por haber tenido los mismos profesores siempre puede ocurrir que tengamos opiniones diferentes. En esos casos, lo dialogamos y llegamos a un acuerdo. Si uno tiene un argumento más convincente, seguimos esa pauta. Es un consenso entre los dos.
¿Cómo estructuráis vuestros programas?Tratamos de incluir todo tipo de estilos e intentamos poner obras muy espectaculares, no sólo técnicamente y de virtuosismo, sino armónicamente o incluso por la puesta en escena. Siempre buscamos obras muy concretas. Hay que tener en cuenta muchas cosas: que sea interesante para nosotros desde el punto de vista técnico y musical, que sea interesante para el público... Tiene que ser una obra completa.
Clásico, contemporáneo, jazz y tenemos trabajos de música comercial. Aunque realmente el público nos conoce más por clásico o contemporáneo. Realmente es a lo que hemos dedicado casi toda nuestra vida. Ahora que volvemos al trabajo después de haber preparado las oposiciones, queremos ampliar lo que ya empezamos hace unos años y volver a componer temas y en cierta manera a divertirnos.
No se puede generalizar, depende de cada músico. Pero en principio sí, cada vez hay un compromiso mayor sobre todo entre la gente joven. Evidentemente siempre está el típico intérprete que siempre toca las mismas piezas y no se preocupa en trabajar nuevas obras y que están incluso sin editar. Pero en general España está en un momento muy bueno. Hay mucha gente joven que ha salido fuera a estudiar, que ha ampliado sus planteamientos, ha visto lo que se hace fuera y todo eso está repercutiendo en la enseñanza, en la próxima generación de músicos. Actualmente las plantillas de los conservatorios en su mayoría, son buenos profesores. Buenos investigadores.
Se debe mirar hacia delante y se debe potenciar a la gente joven que está componiendo y está entregando su alma por la música. Nos debemos comprometer como artistas y como intérpretes con los nuevos compositores.
A veces es una apuesta arriesgada el presentarle al público obras nuevas, aunque tenemos la experiencia de presentar en concierto obras contemporáneas como por ejemplo de Christian Lauba, o alguna pieza dedicada a nosotros de Tomás Garrido y la aceptación del público ha sido muy positiva. Incluso mayor que en obras más habituales. Son piezas muy espectaculares desde el punto de vista sonoro o técnico. El público está pidiendo música nueva.
Quizá aún le falte un poco para que esté igual de considerado que otros instrumentos. De hecho hay profesionales que no consideran al saxofón como lo que es, y desde nuestro punto de vista es el instrumento del siglo. Compositores como Stockhausen o Berio, no han podido prescindir de él. Y cada vez más compositores se implican con mayor esfuerzo. Es un instrumento que tiene enormes ventajas a la hora de la composición por su naturaleza. Técnicamente se pueden hacer cosas sorprendentes. Los compositores contemporáneos tienen muchísimo campo para trabajar dadas las características del instrumento. Tiene unas grandes posibilidades tímbricas y dinámicas. La potencia de producción de sonido se puede adaptar a cualquier grupo instrumental bien sea clásico, jazz, etc.
...Pero entonces, ¿porqué es un instrumento tan poco usado en la orquesta sinfónica?Sí, pero es un problema que viene de raíz. Incluso en la programación de las orquestas, se tiende a épocas antiguas en las que el saxofón aún no estaba inventado, por eso no es necesario y se usa tan poco en la orquesta. Creemos que se tendría que mirar un poco más hacia delante y no hacia atrás. No hay que olvidar el pasado, pero también hay que volcarse con los jóvenes grandes compositores tanto a nivel nacional como internacional.
En banda sí se usa habitualmente. Es todo cuestión de tradición, la plantilla habitual y la mentalidad que se ha tenido sobre el saxofón en la orquesta ya que ha sido un instrumento negado desde la misma creación hasta, en parte, hoy en día. Un compositor cuando comienza a crear, probablemente en el último instrumento que piensa, es en el saxofón. Muchas veces porque se le relaciona con el jazz y desde luego el saxofón le debe mucho a este tipo de música, pero es un instrumento muy completo como para poder moverse en cualquier terreno.
Sí, habitualmente sí escuchan las opiniones, pero también es verdad que no deberían centrarse sólo en determinados profesores o músicos y tratar de oír más opiniones de otros profesores y músicos que quizá podrían aportar nuevas visiones.
Nosotros creemos que las primeras que deben mover ficha son las marcas y luego las instituciones. En nuestro caso estamos procurando hacer una importante labor potenciando por ejemplo la música de cámara. Pero debería haber un compromiso por parte de quienes la pueden promover de verdad y a gran escala. De hecho hace poco nos hemos comprado un equipo de grabación para poder quitar alguno de los pasos necesarios y que cada subvención sea menos latosa, menos costosa. El paso que hemos dado ahora es para poder grabarnos y producirnos nosotros mismos. De esta manera se invierte menos tiempo, menos dinero y probablemente estemos más contentos con los resultados.
Sabemos que es un momento difícil porque todo el mundo se copia las partituras, todo el mundo copia los discos y por eso hoy día la edición es un mundo difícil. Pero es necesaria la apuesta y la inversión de los grandes grupos.
Tenemos muchos proyectos pero a veces echamos de menos que en ocasiones haya más medios. Es decir, que haya más gente que se involucre con nosotros. Podemos hacer muchas cosas, tenemos capacidad para un mayor número de proyectos pero siempre necesitamos como todos los artistas, grandes marcas, grandes sellos que te avalen y que no nos toque a nosotros hacerlo todo.
Que no lo duden (risas). Realmente es un instrumento de futuro, tendrá en pocos años muchísimas posibilidades y muchísimas salidas.
En Julio tenemos un cursillo que llevamos haciéndolo desde el año pasado. Hemos depositado mucho esfuerzo en él y queremos abarcar todos los cursos; grado elemental, grado medio y superior. Será en Onteniente. Hasta ahora ha tenido mucha aceptación y estamos francamente contentos. Es muy gratificante trabajar todos los niveles. Con los pequeños porque es tu responsabilidad ilusionarles con el instrumento, motivarles y que quieran ser músicos. Con el grado medio, porque es cuando les descubres las posibilidades del instrumento y cuando más aprenden y con el superior porque tienes que hilar más fino trabajando a otro nivel de exigencia.
Por otra parte estamos trabajando para sacar un libro con Rivera Editores.
Este año queremos grabar tres discos. Uno como dúo en plan clásico, luego otro de música contemporánea y tenemos otro proyecto para grabar en Madrid con Enrique de Tena un compositor valenciano que trabaja en la banda municipal de Madrid y editaremos temas suyos y algunas composiciones que hará para nosotros.
Además también estamos en contacto con compositores del conservatorio de Valencia y Castellón para poder sacar un disco también de piezas de compositores valencianos. Ahora es cuando volvemos al trabajo duro como instrumentistas después de preparar las oposiciones que nos ocuparon mucho tiempo y esfuerzo. Ahora estamos otra vez poniéndonos en marcha.
En fín, muchos proyectos. La verdad tenemos mucha capacidad de trabajo, pero necesitamos como te decía antes, lo que cualquier músico. Más esfuerzo por parte de las entidades que están en condiciones de apoyar el desarrollo de la música.