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Maestro de capilla de la Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados de Valencia, es titulado superior en musicología y en pedagogía musical. Realizó sus estudios en los conservatorios “José Iturbi” y “Joaquín Rodrigo” de Valencia. Fundador y director de diversas formaciones corales, es especialista en el estudio e interpretación de la música coral religiosa de todos los estilos y épocas. A éste respecto destacan sus cursos de formación recibidos en canto mozárabe, gregoriano, polifonía clásica y barroca por diferentes especialistas.
Como maestro de capilla, es el director musical de la Escolanía de Ntra. Sra. de los Desamparados desde 1990, así como de la Schola Gregoriana Laetentur, con los que actúa a menudo en la propia Basílica. Con la Escolanía de la Virgen ha ofrecido cientos de conciertos, destacando sobre manera sus colaboraciones en proyectos sinfónico-corales y en óperas; año tras año ha preparado a dos niños tiples que han cantado con gran éxisto el famoso “Redde” del Miserere de Hilarión Eslava en la Catedral de Sevilla. Desde 2002 es el director, así mismo, de la Coral Catedralicia de Valencia, proyecto de nueva creación que pretende la restauración e interpretación del patrimonio musical de la S.I. Catedral de Valencia.
Tiene editados trabajos discográficos con las tres formaciones corales, destancando por su interés la grabación efectuada con la Escolanía del Misteri d´Elx tanto en su versión actual como la del consueta de 1709, así como las grabaciones de obras de Juan Bta. Comes y Ginés Pérez de la Parra para la colección “Retrobem la nostra música” de la diputación de Valencia por la Coral Catedralicia de Valencia.
Es ya un defecto, una poderosa manía. No consiste sólo en llegar temprano a los sitios. Procuro llegar diez, veinte minutos antes, media hora... Sí, se que es excesivo y más porque cuando no soy capaz de dejar ese margen, acude a mí el pánico ante el fantasma de la impuntualidad.
Con pesar, el agresivo, poco galán y caótico tráfico de la por otra parte hermosísima (a pie) ciudad de Valencia, a veces me juega malas pasadas y se interpone entre mi sentido de la responsabilidad y yo. Así ocurrió el dia que entrevistaba a uno de los directores corales más importantes del panorama musical actual, Luis Garrido.
Dos minutos escasos antes de la hora que habíamos acordado entraba yo por la puerta. Cruzándola él, en el preciso instante que se cumplía la hora. Con una amplia sonrisa y tendiéndome la mano en franco gesto y con todo el “savoir faire” de quién está muy acostumbrado al trato humano y se siente cómodo en las situaciones más diplomáticas. No pude evitar acordarme de una frase que tenía casi olvidada de uno de mis más admirados maestros: “La impuntualidad, puede ser por exceso o por defecto. Ser puntual sólo es llegar a la hora”. El era perfectamente puntual y una vez más el impuntual era yo, por dos minutos. Al menos esta vez no lo había sido por media hora.
La mayor parte de las veces que dirijo, lo hago dentro de una ceremonia, una eucaristía. Ello implica que la dirección, tiene otro concepto. No es lo mismo dirigir una obra religiosa en un auditorio o una sala de conciertos, que hacerlo allí para donde ésta obra ha sido concebida. Creo que es una de las peculiaridades de mi trabajo. Tanto con la Escolanía como con el coro de la Catedral, así como con la Schola Gregoriana Laetentur, me realizo en tanto en cuanto esa música se está interpretando para lo que fue diseñada, para el culto. Cobra una importancia especial sabiendo que no sólo es para el disfrute del que escucha, si no también para ayudarle a rezar.
Sí, irremediablemente lo pierde porque generalmente sólo buscamos la parte estética, la parte bonita en las melodías, en las composiciones. Muchas veces sólo nos paramos en la belleza sin fondo incluso llegando a buscar la manera de hacer una interpretación simplemente distinta. Pero eso sacado del contexto litúrgico, a veces está en el límite de una mera interpretación, bella pero sin sentido específico. Evidentemente yo también como director lo hago, y soy consciente de que eso está ahí y es lo que demanda el público. Pero esa salvedad de que todos los días dirijo dentro de un oficio litúrgico, creo que proporciona un añadido de calidad a lo que es mi trabajo.
Creo que Valencia siempre ha sido una comunidad de gran importancia en el mundo coral. Quizá no con esa profunda tradición y fama del País Vasco o Cataluña, pero también Valencia ha sabido mantener una tradición coral y actualmente está en un excelente nivel con la gran cantidad de agrupaciones que hay en cualquier localidad..
Sin olvidar por supuesto el movimiento coral infantil que es muy importante también en la comunidad con fantásticas escuelas corales promoviendo la afición a la música en los más pequeños y a través del canto coral con el que se les está motivando.
Tenemos la suerte de contar con agrupaciones como el coro de la Generalitat, que se transforma en un referente nacional e incluso internacional. Tengo el placer de trabajar mucho con ellos, sobre todo con la Escolanía y puedo asegurar que realmente es un coro espectacular.
Y por supuesto no olvidarnos de un coro como la Coral Catedralicia. Un coro de muy buen nivel con una gran versatilidad y unos componentes muy dinámicos. Es un coro que está ofreciendo mucho repertorio, además de una labor importantísima como es sacar a la luz obras de la propia Catedral sin olvidar esa función de solemnizar la liturgia.
Sí, sí. Por poner un ejemplo el año pasado hicimos la María Egicíaca de Ottorino Respighi dirigida por García Asensio, un concierto con la orquesta de Valencia en el Palau de la Música dentro de los conciertos de abono. Y ahora estamos trabajando intensamente para la participación en una opera de Menotti, “Amahl y los visitantes nocturnos” que va a dirigir Gómez Martínez, que también es un reto muy interesante. Hace poco hicimos una tercera de Mahler con la orquesta de Valencia, que además tuvo unas críticas excepcionales...
Si, como te he comentado, el coro tiene una gran versatilidad. Nos pidieron esta obra de tanta importancia, conseguimos refuerzos, hicimos pruebas para tener un mayor número de componentes femeninos y la verdad tuvimos unas críticas muy, muy buenas.
Pues si, la verdad.
Tengo que decir que en la dirección coral, soy bastante autodidacta. No puedo decir que me haya formado con un director en concreto. He sido muy observador y los maestros que he tenido de pequeño en la Escolanía me enseñaron mucho, guardo un recuerdo imborrable e importantísimo de José Estellés.
Continué estudiando piano y al final decidí que lo que realmente me interesaba era trabajar con los niños, el trabajo de la Escolanía.
Siempre he tenido una querencia por la música sacra. Es mi especialidad, a ella me dedico prácticamente en exclusiva.
Cuando salí de la escolanía a los catorce años, seguí estudiando piano, pero continuaba teniendo el interés por la música coral. Iba a conciertos allí donde los hubiera y de hecho en cuanto tuve la primera oportunidad, siendo apenas un chaval, hice mi primer coro de voces blancas en la parroquia de la que soy, “Nuestra señora de la Salud” de Xirivella.
Allí con el apoyo de unos amigos incondicionales comencé con mi primer proyecto de coro de niños, que era mi ilusión. Llegué a tener casi cien niños entonces cuando aquí había muy pocos ejemplos de coros de este tipo.
Al mismo tiempo se me ofreció dirigir el coro mixto de allí mismo, de Xirivella, vinculado a las ceremonias religiosas del pueblo y vinculado a la estructura musical de la banda. Por supuesto me pareció un reto y me puse al frente. Con estas dos formaciones estuve trabajando no mucho tiempo, pero digamos que fue mi despegue musical.
Luego ya vino la oportunidad de dirigir la Escolanía de la Virgen que eran palabras mayores y tuve que dejar con mucha pena lo que había construido, sabiendo que no había nadie que pudiera continuar esa labor porque era totalmente vocacional: los ensayos de los sábados..., luchando por cada mejora...
Me fui al fin a la escolanía y desarrollé plenamente mi carrera.
La verdad es que fueron años maravillosos para recordar con grandes amigos que por supuesto todavía conservo.
Si, ser escolán, significa mucho.
Estar vinculado con ese proyecto entre los ocho y los catorce años, unas edades que marcan tu vida.
Hoy en dia todas las escolanías están siendo dirigidas por antiguos alumnos.
Tengamos en cuenta que hay una crisis de vocaciones, hay menos sacerdotes e inevitablemente eso se traduce en que para todas las facetas en que el sacerdocio está presente, evidentemente en el plano musical también, hay menos personas que puedan realizar estos servicios. Donde antes estaban dignísimos sacerdotes especialistas en música sacra, gregoriano y polifonía, que han hecho de estas escolanías, grandes coros. Ahora, estamos antiguos escolanes que hemos vivido en primera persona lo que es un centro muy peculiar y una manera de entender lo que es la música y la educación.
La escolanía de Montserrat, su director es un antiguo escolán; la escolanía del Valle de los Caídos, es un antiguo escolán; la escolanía de Covadonga...
Nuestro querer, se plasma en el trabajo dia a dia.
Antiguo escolán que dirige la escolanía, que la siente... es lo más bonito.
Creo que lo primero que hay que distinguir es que una escolanía es algo especial, no es un coro de niños al uso.
Una escolanía es un coro de voces blancas que está al servicio de una basílica, de un monasterio o de una iglesia.
Una escolanía es un centro donde los niños reciben las enseñanzas regladas de educación. En este caso los cursos están entre tercero de Primaria y segundo de la ESO, no más, porque habitualmente es donde tienen la muda los niños. Y en ese mismo centro, los niños reciben a parte de esa enseñanza reglada, los estudios de música y por ser un contexto religioso, se incluye por supuesto también un ideal religioso.
Lo que podemos llamar un centro integral.
Esto hace que los niños tengan un entorno único, un círculo cerrado.
Ya dentro del coro, unos niños entran, otros salen...
Comienzan muy pequeños y cumplen todo un ciclo con una loable misión, cantar y solemnizar el culto.
En este caso solemos decir que cantamos en nombre de todos los valencianos porque la virgen de los desamparados es la patrona de todos.
La escolanía practica el canto coral una hora al dia en ensayo y luego todos los dias canta durante la liturgia, eso hace que haya una predisposición al canto. Si a eso le unimos las horas de enseñanzas musicales, lenguaje musical, las horas de instrumento, piano y violín, y además eso lo aderezamos con que son unos niños elegidos porque tienen que pasar unas mínimas pruebas y poseer unas condiciones de voz y de oído... Con todos esos ingredientes, nos da un coro de niños muy diferente de lo que es un coro de niños normal y corriente.
Son sólo chicos, ya que hay una tradición instaurada durante siglos, que en las capillas de las catedrales y en los monasterios, sólo cantaban los niños.
A parte de otras cuestiones como son el color de las voces... Se intenta mantener esa tradición, no es separar por separar a las niñas, en absoluto.
Simplemente es conservar esa tradición y querer mantener ese color de voz singular que tienen los niños, el trabajo técnico unificado.
Pensamos que es la mejor solución.
Aquí en valencia la única Escolanía que hay es la nuestra, pero en otros sitios son muy solicitadas. No solamente como grupo, son muy solicitados los solistas, niños que tienen unas voces excepcionales, tiples que llamamos nosotros, sopranos.
Hoy en dia los proyectos que tenemos al alcance de nuestra mano son impresionantes, la Orquesta de Valencia, el Palau de la Musica, hemos inaugurado el Palau de les Arts, y todo esto hace que los niños tengan una gran motivación.
Aprenden a tocar instrumentos, cantan..., quizá lo más duro para ellos es la Misa diaria a la una, pero siempre se entregan con total devoción.
Tratamos de adaptar la escolanía al siglo XXI. Antes teníamos dos oficios en la Basílica, ahora solo tenemos uno al dia; se cantaba el sábado por la tarde, ahora los niños el sábado al mediodía se van a casa. En fin, para hacer todo más liviano, para que no sea un sacrificio, o al menos que sea uno realizable.
Esa es la motivación primera, ser escolán de la Virgen, cantar a la Virgen; la segunda, ser miembro de la Escolanía con la importancia que está cobrando ésta en la sociedad valenciana e incluso a nivel nacional.
Hay muchos, la escolanía es un vivero de gente de música y realmente hay más de lo que normalmente se podría pensar. Esto es porque realmente los niños que están en la escolanía reciben muchos años de excelente formación. Se nota que el canto coral es francamente muy importante, es una forma de disciplina que no se puede desarrollar en otro instrumento. El sentido del ritmo, de la afinación, la disciplina de los conciertos.
La lista seria muy larga, yo te puedo nombrar profesores de conservatorio; grandes profesionales de la lírica; grandes instrumentistas, violinistas y pianistas que son las dos especialidades que tenemos; directores de orquesta, directores de coro...
Sería imposible nombrarles a todos pero para hacernos una idea te diría a Francisco Hervás; Óscar Colomina; Fernando Piñango; Iñaki Muñoz. El solista que está trabajando por toda Europa, Javier Palacios; Ignacio Giner... Grandes tenores, compositores y directores como Rafael Sánchez, Jose Ramón Martín Díaz que es el organista y pianista que acompaña a la Escolanía.
Realmente muchos.
Luego hay una cantidad impresionante de chicos que se están preparando en los conservatorios, grado medio, grado superior....
El otro dia tuve una conferencia-concierto en el conservatorio sobre canto gregoriano y entre el público había muchos antiguos escolanes que habían bajado interesados por el tema y aprovechar para saludarnos.
Desde luego es una motivación para todo el equipo educativo de la escolanía que se está haciendo valedor de ese esfuerzo en el dia a dia.
A decir verdad, la vida en una escolanía es bastante ordenada, muy académica, no sólo en el sentido de los estudios sino también en la manera de estar. Los niños realmente tienen poco tiempo para la distracción.
A pesar de ello siempre hay alguna anécdota que resulta curiosa.
Te voy a contar una que es muy interesante a pesar de que pasé muy mal trago.
Yo preparaba todos los años a dos niños para ir a cantar el Miserere de Eslava en la catedral de Sevilla, durante doce años a partir de la Expo del año 92. Un papel muy difícil que se canta en la catedral con la Orquesta Sinfónica de Sevilla.
Preparé un niño de primero de la ESO y otro de sexto de Primaria. Esto era un fin de semana. Nos íbamos un viernes, el concierto sábado por la tarde y la vuelta el domingo. Debía ser una cosa rápida, llevarlo preparado de aquí. El niño mayor, ya el mismo dia me dice: “Estoy un poco mal de la garganta”.
Realmente el pobre no estaba mal de la garganta, ese niño comenzó el cambio de la voz de repente ese mismo fin de semana. Y no llegaba a toda la tesitura.
Tuve que coger al otro niño, y las partes solistas del mayor se las tuvo que aprender el pequeño también. Cuando cantaban a dúo no quedaba otra salida que cantar como bien pudiera.
Muy sofocado el chaval pero claro, qué se podía hacer. Además era una tesitura especialmente aguda y algo tan repentino... Lo solventamos de la mejor manera posible.
Luego también a título anecdótico y para que nos hagamos una idea lo importante que resulta para ellos este mundo desde temprana edad, ha ocurrido que algún pequeño se ha orinado por los nervios en algún concierto. Niños desde ocho años, su primer concierto, están nerviosos. Anécdotas comprensibles con niños.
Otra vez, nos fuimos de viaje a Salamanca, tuvimos un congreso de Pueri Cantores y tuvimos un concierto en Astorga. Había un par de horas en autobús. Regresábamos tarde al seminario donde dormíamos y con las prisas:”Todo el mundo abajo, todo el mundo abajo que es tardísimo...”
A la mañana siguiente todos recién despertados, aún en pijama, aparece el conductor del autobús con uno vestido con el traje del uniforme......: “¡Pero donde vas vestido..!”. Se había quedado toda la noche en el autobús durmiendo. Se había dormido durante el viaje y se quedó allí. Luego con total entereza decía que se había despertado en mitad de la noche y como no había nadie se volvió a dormir otra vez. Tuvo la madurez suficiente para pensar: “Bueno, me quedo a dormir en el autobús y mañana ya vendrán...”. Gracias a dios no hay que contar desdichas ni nada por el estilo porque nunca ha pasado nada, siempre tenemos todo el equipo un gran cuidado con los pequeños. Nunca ha habido ningún problema más que el anecdotario cotidiano.
Siempre intentamos que no sea contraproducente para el niño. Los casos más difíciles pueden ser los de algún solista que cambia la voz.
Los solistas se quiera o no, tienen un trato especial, un niño que tiene mucha responsabilidad. Tenemos que pensar que es un niño que canta solo en una opera, un concierto sinfónico. En ocasiones pienso como tienen tanto valor y tanta profesionalidad, yo mismo quizá no seria capaz.
Nuestra formación básica es de tres voces, primera segunda y tercera, lo que vendría a ser: soprano, mezzo y contralto. A veces incluso estiramos un poco más y cantamos a cuatro voces aunque muy pocas veces. Entonces se amplía la tesitura y viene a ser casi tesitura de tenor.
Habitualmente cada niño entra de primera voz, está en ella dos o tres años y luego pasa a segunda voz y por último algunos a tercera. Por tanto, dentro de esa dinámica, los niños no le dan mayor importancia. Lo aceptan como algo normal. Se les va haciendo pruebas y ubicando en la voz más conveniente.
Por tanto dentro del coro el niño sigue una progresión, lo normal es que un niño comience en primera voz, simplemente por condiciones normales y tesitura natural, puede darse el caso de alguno con una voz muy bonita y directamente lo pongas de segunda voz o incluso de tercera voz, porque estos chavales te van a hacer de pilares. Pero todo siempre dentro del compañerismo y no darle importancia.
Nuestro repertorio son todas obras específicas y a ser posible compuesto expresamente para voces blancas, muchas para ser cantadas concretamente por nuestra escolanía. El 95% del repertorio es pensado para voces blancas. Difícil de conseguir pero lo hay. De hecho actualmente tenemos un archivo muy importante.
La verdad es que para nosotros fue una fiesta, una auténtica fiesta de los sentidos.
Como músicos tenemos que estar orgullosos de poder tener un espacio multicultural como va a ser ese y especialmente dedicado a la ópera. Luego por supuesto tendrá que haber unas herramientas para que eso funcione y que realmente lo disfrute la ciudad de Valencia.
Una elaboración así es un acontecimiento social de primera magnitud, cultural de primera calidad.
La orquesta era impresionante, estaba formada por auténticos virtuosos de la música instrumental valencianos, presentes en orquestas de todo el mundo. El coro de la Generalitat, los solistas primeras figuras, el director de una importancia capital. Tuvimos la suerte que quisieron inaugurar con Carmen y lleva pasajes con coro de niños.
Y por supuesto la importantísima experiencia para los niños, que puedan tener en su bagaje cultural, en su experiencia personal, haber estado ahí.
Realmente están acostumbrados a trabajar a un nivel altísimo, ya hemos colaborado con cantidad de grandes directores, cantidad de orquestas y de coros. Pero claro, aquello era distinto, los niños entraban y no dejaban de mirarlo todo completamente asombrados. Para ellos ha sido impresionante y estoy seguro que lo recordarán siempre.
Simplemente lo que es el entorno, la misma sala, el edificio diseñado por Calatrava.
Luego ensayamos con el maestro y según mis referencias, quedó muy contento con la escolanía.
Una situación de mucha responsabilidad. El maestro, por supuesto supo sacar lo mejor de los chiquillos, les hizo cantar muy bien. Es un gran músico.
Sabemos que van a programar operas con niños y tenemos la ilusión de poder participar.
¿Que ha supuesto para usted el ponerse al frente del coro de la catedral?Para mi ha supuesto mucho, claramente.
He pasado de dirigir un coro de niños de calidad a dirigir también un coro de voces mixtas muy bueno, de primera línea.
Estoy muy contento porque realmente con un coro de niños por muy bien que lo hagas, nunca podrás entender la música coral en esencia porque estas limitado a unas voces blancas y a un registro. Con un coro mixto tienes el cuarteto completo: sopranos, altos tenores y bajos. Es comprender la música coral desde un ángulo distinto.
Por tanto contentísimo de que hayan pensado en mi para ocupar este cargo, muy ilusionado, trabajando duro desde que nació para rescatar el patrimonio musical, ese patrimonio tan importante que tiene la catedral de Valencia.
La iniciativa parte del Instituto Valenciano de la Música y eso supone un gran apoyo.
El secreto del coro es que sus coralistas reciben una beca, por medio de esa beca no es que haya un trato laboral pero si que hay una cierta exigencia. Es una ayuda para la gente del coro que en su mayoría son estudiantes que están formándose en el conservatorio bien en medio, bien en superior. Hay otros que tienen una dilatada carrera musical pero que no han optado por el coro profesional sino que prefieren tener otra ocupación y vienen a este coro como algo que les divierte.
Por eso realizamos pruebas de acceso y buscar un poco las personas que queremos.
Uno de los ejes del coro, una persona vital en la vida del coro y con la que yo co-dirijo, es José Climent, prefecto de música sacra y la persona que está también luchando para que este coro siga adelante y que tenga diferentes salidas institucionales.
Aprendo mucho de él porque es experto en música litúrgica, fue organista de la catedral, maestro de capilla de la catedral y es prefecto de música sacra y por tanto un libro abierto. Comprende como nadie la música coral.
Compaginamos la dirección; el dirige las solemnidades por ser una dignidad, y yo dirijo otros actos eucarísticos y los conciertos.
Creo que el valor que aporta es básicamente testimonial, es un coro sin grandes pretensiones y lo único que pretendemos es que quede reflejada nuestra aportación. Que permanezca viva esa llama del canto gregoriano.
No es un coro que intente instaurar moldes en ningún sentido, no tenemos pretensiones profesionales...
Es un grupo de antiguos escolanes que les gusta la música sacra y en particular el canto gregoriano y se reúnen una vez a la semana para cantar y disfrutar con el canto gregoriano. A la postre, el cuarto domingo de cada mes, cantamos una misa en la Basílica de la Virgen y a veces si nos apetece, creemos que nos interesa y siempre bajo un punto de vista de disfrutar cantando, hacemos algún concierto.
Es un coro singular, de doce o trece personas cantando gregoriano. Hoy en dia no hay iniciativas similares, por ello donde vamos si que despertamos curiosidad.
No tiene mas pretensión que esa, recuperar el canto; cantar, hacer que seamos una formación más o menos estable de gregoriano, adaptándonos al tiempo litúrgico.
Tengo que reconocer que soy un afortunado, poder dirigir un coro de voces blancas, un coro mixto con capacidad sinfónica y un coro de música antigua y gregoriano.
No puedo poner pegas a nada. Me gusta la música, vivo de la música y como musicólogo estos tres coros hacen que me plantee la música de una manera diferente. Me gusta la música coral y reconozco que es realmente difícil que se pueda ganar uno la vida dirigiendo. Somos muy pocos y en la música coral aun muchos menos. Hay una cantidad de bandas, de primer orden que sus directores pueden dedicarse de manera profesional, pero en la música coral desgraciadamente no ocurre como en otros países.
Tengo esa suerte, además en la escolanía no solamente es dirigir, también hay una parte pedagógica muy importante para mi.
Para mí es una enorme responsabilidad porque tengo en mis manos tres formaciones que en la música sacra son muy importantes aquí en la comunidad valenciana.
Creo que si, creo que ser musicólogo es muy importante para poder plasmar de manera sonora la música escrita en una partitura. De hecho hoy en dia en las enseñanzas de música sí que está más reflejado en todo lo que es un proyecto curricular. Pero considero que no sólo a nivel coral, si no a nivel orquestal incluso instrumental. Muchas veces se aborda la música desde una perspectiva equivocada, se hacen interpretaciones fuera de contexto
Pero también hay extremos en el otro sentido, incluso en música historicista a veces se exceden.
Ya no digo ser musicólogo, pero si tienes interés real en la partitura, tratarás de tener en cuenta cuándo está hecha, creada en un momento determinado o referente a la persona que concibe esa obra y que tiene unas connotaciones, por la vida que le toca vivir: por la época, por las circunstancias sociales, culturales. Todo esto si lo conoces y lo estudias probablemente de la partitura puedas sacar más provecho. Quizá sean detalles tan pequeños que no siempre el oyente lo pueda descifrar, pero se puede estar convencido que la labor es más completa.
Yo no vivo actualmente de la musicología; si que escribo artículos, doy conferencias. Por desgracia cada vez tengo menos tiempo, pero si que me solicitan artículos sobre música sacra, sobre canto gregoriano. Participo en un programa de radio los viernes por la tarde, donde aporto música sacra.
Es un aliciente añadido y que creo que dignifica mucho mi condición de director.
Al pasar de dirigir un coro infantil donde se realiza un trabajo muy peculiar, a dirigir el Coro Catedralicio; la verdad me tuve que poner al dia.
Realmente ellos tienen unas exigencias, son personas que tienen una experiencia coral impresionante y muchos de ellos, estudiando canto en grado medio, o superior en cursos importantes. No se conforman con sólo “cantar en misa” y ya está, el repertorio que demandan del director es mayor, necesitan la confianza de un director que sepa lo que se está haciendo y unas características técnicas y de conocimiento para que realmente se esté interpretando una obra y les saques el cien por cien.
No pondría uno por encima del otro, son tan diferentes aunque luego los tres en el fondo son para lo mismo... no olvidemos que es música litúrgica, música sagrada, música para que el oyente disfrute pero también se acerque mas a Dios.
Lo que pasa es que con los niños es más difícil, necesitan explicaciones diferentes, cantas en latín muchas cosas y se las tienes que traducir.
Con los mayores es otra cosa, vas realmente a trabajar al cien por cien, aprovechas mucho más el tiempo.
El Laetentur es un coro amateur formado por antiguos escolanes que asisten porque realmente desea cantar. Lo importante es realmente sacar provecho de eso, de que se cante bien y que sirva.
En la Basílica como dirijo hacia el público, los niños cantan cara a la Virgen, muchas veces me quedo satisfecho con mi trabajo cuando veo personas que están rezando y que realmente se emocionan con el canto de los niños.
Cantidad de personas que se les humedecen los ojos mientras estas cantando un motete. Cosas preciosas, yo trato de encargarme de que las cosas que cantamos sean bellas, dentro de lo que puedo escoger. Y cuando ves una persona con sus problemas, con sus necesidades y ves que con ese canto de los niños está llegando más a Dios... Para mi eso es fundamental.
Muchas veces pienso: mi trabajo ya está hecho, se trata precisamente de eso, ayudar. Muchas veces entran personas a la basílica que no se esperan el canto de los niños y hacen ese gesto de sorpresa.
Esa es la función nuestra a través del texto litúrgico y a través de la música...
Como decía San Agustín, quien canta, reza dos veces.
Normalmente nuestro repertorio es con órgano, a capella también, pero fundamentalmente con órgano que es un instrumento maravilloso y que ayuda a las voces.
Si, hay que cambiar el chip, porque los conciertos sinfónicos son otra cosa. Cambia el director, tienes que preparar la obra, luego hay unos mínimos ensayos previos, cambia el lugar, la acústica, son muchas cosas.
Siempre digo lo mismo, son casi milagros porque va todo a un ritmo muy rápido.
En breve tenemos que cantar el primer y último coro de la primera parte de la Pasión según San Mateo de J. S. Bach. Vendrá un grupo de música antigua de holandés.
Tienes que prepararlo y como vienen de gira la misma tarde será el ensayo con la complicación que además tocan en 415 hz. por ser instrumentos originales. Y no hay tiempo de más, ver como miden el compás, ver el tempo y ya está. En seguida el concierto. Además un concierto de mucha importancia.
Muchas veces piensas, estamos en el aire, pero es que es así como se mueve todo el mundo profesional.
Cada programa es un reto que hay que afrontar y que el primero que tiene que tener la ilusión es el director.
En la basílica tenemos una obra, el “Himno de la Virgen de los desamparados”, es la pieza que por mucho que cantes nunca te llegas a cansar. La cantamos todos los sábados a la una, al finalizar la Sabatina. Una canción que te conmueve y que a los pies de la virgen, tiene un carácter especial. Tienes que contenerte para no soltar alguna lágrima. Es el himno que se hizo en el año 1923 con motivo de la coronación de la Virgen, es una maravilla. Un canto que todo valenciano lleva en el corazón.
Luego hay muchas piezas que le coges cariño y que realmente están ahí en el repertorio nuestro de toda la vida aunque siempre se va innovando.
Del repertorio de la Escolanía he conocido a muchos compositores, especialmente a compositores de la generación de los años 60, 70. Francisco Llácer Plá, María Teresa Oller, José Climent que estoy ahora trabajando con él...
Realmente, más que a un compositor, me hubiera gustado conocer a todos los compositores que han hecho algo para la Virgen, a todos.
Ha habido en Valencia grandes compositores que creo que pusieron lo mejor de su inspiración a los pies de la Virgen y ahí están esas obras tan bonitas que he tenido la ocasión de grabar y me resultan conmovedoras.
Pero si he de ser sincero, me hubiese gustado conocer por encima de todo a la persona que puso en marcha la escolanía. D. Marcelino Olaechea, el arzobispo que fundó la escolanía. Me han dicho cosas tan bonitas de él, que sinceramente me hubiese gustado conocerle y haber podido ser contemporáneo. Haber sentido lo que hizo por ésta escolanía que puso en marcha en el año 1958, no sin grandes problemas, pero si con gran ilusión. Gracias a él puedo estar yo aquí, en este contexto.
Una persona que era salesiano, que amaba a los niños por encima de todo.
De alguna manera a veces siento que le debo algo.
Muchos, muchos.
La música coral cuanto más temprana mejor, porque realmente lo que va a hacer es despertar en el niño una sensibilidad, unos valores que le van a servir en su vida. Indudablemente la música forma parte de nuestra cultura. Una persona que ha cantado de niño, de adolescente, tiene un bagaje cultural que es innegable.
La disciplina, el compañerismo, el sacrificio para ensayar, para los conciertos..... considero que es algo importantísimo en esta sociedad del siglo XXI.
Algunos padres me preguntan sobre qué es lo mejor para un niño y siempre respondo que debe estudiar música, pero sobre todo cantar en algún coro. Sé que es un sacrificio muchas veces para los propios padres. Pero creo redundará en unos beneficios que nada más que el canto coral puede proporcionar.
Para entrar en la escolanía deben ponerse en contacto con la propia escolanía. Si es un niño que está cursando 2º ó 3º de primaria en ese momento, le hacemos unas pruebas.
El que quiera acercarse al coro de la catedral, tiene que estar atento a unas posibles pruebas que hagamos, de vez en cuando las convocamos para crear una bolsa de personas que puedan estar capacitadas.
Pero te vuelvo a repetir, es un coro en el que necesitamos algo más que el saber cantar o tener buen oído. Necesitamos personas con un bagaje musical importante. Por lo menos estar en segundo ó tercero de grado medio de canto como mínimo y que realmente quiera disfrutar cantando.
Les recomiendo que tengan mucha paciencia, la paciencia es la madre de todas las virtudes.
Pienso que con tesón y con paciencia se pueden llevar proyectos interesantes.
Creo vital por supuesto la formación y el saber hacer las cosas, hacer las cosas bien y dar los pasos correctos en la dirección correcta.
De todas maneras no sólo es aconsejar, creo que también tengo que agradecer de paso todo el mundo coral que nos rodea y que está nutrido de jóvenes directores y coros llenos de ilusión que gana importancia cada dia y gracias al cual tenemos esa maraña tan necesaria de formaciones musicales y que tanto bien hacen a la sociedad valenciana.
Personalmente también he trabajado con coros amateurs y sé muy bien que pocas veces se agradece esa ardua labor del director del coro no profesional.
En el terreno de la dirección se están haciendo trabajos muy importantes como el de Eduardo Cifre o Manuel Galduf tanto en coro como en orquesta.
Para resumirlo, lo que más les puedo recomendar es: paciencia, ánimo y a trabajar duro.
Un placer.