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Entrevistas

Entrevista a Sharon Kam

Sharon Kam

Es difícil compaginar una vida de éxitos musicales con una vida plena en lo afectivo. Sharon Kam puede presumir de ser no sólo una madre excepcional que habla con ternura de sus dos hijos y su marido el director de orquesta Gregor Buhl. También está considerada como una de las principales figuras mundiales entre los intérpretes de clarinete. Solista de prestigio cosecha tras cada actuación las mejores críticas y las ovaciones de todos los públicos.
En esta entrevista hemos sido testigos de la cercanía en el trato personal y la afectividad y pasión con la que habla de cada aspecto de su vida. A esta madre excepcional y figura de la música, no es difícil augurarle toda suerte de éxitos. Incluso más de los que ya ha cosechado hasta el momento.


Sharon Kam fue catalogada por la revista "Gramophone" como "la artista más imaginativa e individual". Sus grabaciones prueban su equilibrio entre el repertorio clásico y la música de Jazz.

Nació en Israel, donde estudió con Eli Eban y Chaim Taub. A los dieciséis años, hizo su debút orquestal con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. Fue alentada por Isaac Stern y está graduada en la Escuela de Música Julliard, donde estudió con Charles Neidich.

Ganadora de la Competición Internacional ARD en 1992 en Munich, ha actuado desde entonces con las más renombradas orquestas de Estados Unidos, Europa y Japón.

En la presente temporada 2007/2008, ha sido invitada a dar conciertos con la Filarmónica de Israel, la Sinfónica de Oregón, la Radio Symphony Orchestra de Praga, y Saarbrücken, entre otras.

Es colaboradora de los más importantes festivales de verano entre los que cabe destacar los de Ravinia, Verbier, Schleswig-Holstein, Vancúver, Risor, Marlboro y Cork y tiene como cita obligada en su agenda el festival de Spannungen organizado por el famoso pianista Lars Vogt, en Heimbach, Alemania. Es a su vez entusiasta de la música de cámara, y colabora regularmente con colegas como Heinrich Schiff, Lars Vogt, Christian Tetzlaff, Marie-Luise Neunecker, Antje Weithaas, Gustav Rivinius, Tabea Zimmermann y Leonidas Kavakos, así como con el Tokio, Artemis, Artis, Kuss y Cuarteto de Cuerda Americano. Su colaboración con el pianista Itamar Golan ha sido aclamada por la crítica y la audiencia durante una década.

Sharon Kam es a su vez una intérprete volcada con la música contemporánea y a menudo interpreta conciertos de compositores como Manfred Trojahn y Brett Dean. Ha estrenado el Concierto y Cuarteto para Clarinete de Krzysztof Penderecki y el Concierto para Clarinete "Erinnerung" de Peter Ruzicka.

En verano de 2003 hizo su debut en el Festival de Salzburgo, donde fue inmediatamente requerida para los años 2005 y 2006.

Con ocasión del 250 aniversario de W. A. Mozart, Sharon Kam tocó en directo para televisión. Su célebre Concierto para Clarinete desde el Teatro Estates en Praga, fue emitido en treinta y tres países.

Su último cedé “Berlin classics” grabado con la Leipzig Radio Orchestra, recibió el premio Echo "Instrumentalista del año 2006". Esta grabación incluye trabajos de Spohr, Weber, Rossini y Mendelssohn.

Sharon Kam recibió su primer Echo en 1998 por la grabación de los conciertos de Weber con Kut Masur y la Gewandhaus Orchestra de Leipzig. Además de un cedé recital con Itamar Golan, una grabación de los conciertos de Mozart y Krommer, y otra de los trabajos para clarinete de Krzysztof Penderecki dirigido por el propio compositor en 1999.

Su cedé "American Classics" con la London Symphony Orchestra, dirigida por su marido Gregor Bühl, fue premiado con el premio
"Deutsche Schallplattenkritik".



¿A qué edad empezó a tocar el clarinete?


Empecé bastante tarde. Es cierto que me adentré en la música a los cinco años estudiando piano durante otros tantos, y que a los siete comencé a tocar la flauta de pico, pero mi contacto con el clarinete no tuvo lugar hasta los doce.



Debutó a los dieciséis años con la Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. ¿Qué se siente al participar en algo tan importante a una edad tan temprana?


A decir verdad, ya había tocado en pequeñas orquestas, así que no estaba especialmente nerviosa. Supongo sin embargo, que todavía era demasiado joven para sentir nervios ante todo aquello. Había estado estudiando mucho el movimiento del concierto de Mozart que me tocaba interpretar, así que me dije ¿qué puede ir mal? Conforme pasaron los años los nervios que entonces no tenía fueron acudiendo con la edad en otros conciertos.



¿Con qué director se siente más a gusto en sus interpretaciones?


Lógicamente con mi marido, aunque también me encanta trabajar con Zubin Mehta o Kurt Masur, que me ha ayudado mucho a lo largo de mi vida, y es una persona a la que le tengo mucho aprecio; me tuvo en cuenta en la primera grabación con su orquesta, confiando en mí antes de que yo fuese conocida o ganase ningún concurso. Me invitó a participar en importantes conciertos y me ayudó a entender mejor la música.

Sin embargo, pienso que es importante trabajar con todo tipo de directores; jóvenes, mayores, con gente de mucha experiencia, con otros noveles... todos ellos pueden aportar al músico nuevas perspectivas e ideas y ayudarle a entender la música desde otros prismas.

Realmente, podría hacer una lista interminable de gente maravillosa con la que he trabajado.



¿Trabaja habitualmente con su marido?


Sí, trabajé con el en la grabación de los últimos tres cedés y, por supuesto, en otras ocasiones después que éstos saliesen al mercado. Hemos tocado juntos con éxito en multitud de escenarios. Precisamente, dentro de poco tenemos previstos dos conciertos en Alemania del Spohr Concerto número cuatro, y la semana siguiente, ya en marzo, otros dos más. Para el próximo diciembre (2008), nuestros planes de concierto están en Munich, donde presentaremos nuestro último cedé con Julius Rietzcon.

En ocasiones cuando me llaman para dar un concierto, pregunto si cuentan con director, porque si no es así, puedo ir con mi marido y él puede dirigirlo, y otras veces es él quién pregunta si tienen un clarinete solista. Trabajamos juntos dos o tres veces al año, y esto es bonito, realmente bonito.



Hablando de los cedés ¿Cuál es su preferido?


Siempre el más nuevo. Creo que cada uno es mejor que el anterior; de verdad. Han sido ya muchos años grabando. He crecido y ahora soy una persona diferente a la que empezó a grabar hace ya tanto tiempo, lo que hace que mi opinión musical sea también diferente. Es posible que alguien tenga otro criterio distinto al mío, pero en mi opinión los últimos trabajos son mejores que los antiguos; el tono es más redondo, más expresivo. Pueden notarse muchos más matices en la grabación, pues con el paso del tiempo pienso más rápido mientras estoy tocando, y esto se nota en el resultado final. No se puede comparar la experiencia que uno tiene a los veinte años con la que tiene a los treinta y cinco, aunque sólo disten quince años.

El último cedé contiene el Concierto de Clarine de Julios Rietz. No se conoce mucho porque la música no estaba disponible, y gracias a esta grabación la gente empezará a conocerlo. Será publicado en breve por Boosey and Hawkes y pronto estará disponible. La música para piano ya está publciada y puede conseguirse en las tiendas. Mi ilusión es hacer que la obra esté al alcance del gran público. Espero que llegue a formar parte del repertorio muy pronto.



En 1992 ganó el concurso “ARD International Competition” de Munich. ¿Qué importancia tienen los concursos para una carrera profesional? ¿Son imprescindibles?


Desgraciadamente sí. Juré, mientras estaba participando en el de Munich, no volver a competir, porque odio cada minuto de ellos. Era como ir a la guerra del Golfo o algo parecido. No estás ante verdaderos enemigos, pero hay personas ante las que se compite y sólo uno puede ganar. Realmente no es un ambiente agradable. Además, eso de poner números en la música es horrible... ¿Quién es mejor que los demás? ¿Qué hay de alguien que se deja una nota? ¿Es alguien que es malo o que está teniendo un mal día? Todo esto es horrible, pero definitivamente es muy importante para el producto; necesitas tener una etiqueta. La gente toma estas competiciones como opiniones objetivas; si alguien gana el concurso de Munich tiene que estar siempre al mismo nivel. Por eso los concursos son tan importantes, otorgan una etiqueta de calidad, pero es la única forma de sobresalir entre el enorme número de músicos que nos rodean. Somos muy numerosos; todos estamos en la web, tenemos grabaciones y medios para darnos mejor a conocer, pero ¿cómo puede decidirse qué es calidad y qué no lo es? Sin una etiqueta que lo avale, nadie suele confiar en tí.



¿Qué concursos hay hoy en día?


Las competiciones de Munich y Ginebra son las más importantes. Se celebran cada cuatro años.



¿Cuándo se dio cuenta que el clarinete sería su futuro?


Antes de ir al concurso “ARD International Competition” (al que por cierto al principio no quería ir), ya tenía un “manager”, y había tocado con Zubin Mehta y Kurt Mazur, sin embargo todavía mi carrera no estaba asentada. Esta competición me abrió las puertas de Europa, porque hasta entonces me movía principalmente en América. Creo que este fue un punto de inflexión en mi carrera.

Después de medio año, sabía que no quería tocar en una orquesta; quería ser solista. Todos me dijeron que era casi imposible, pero lo intenté. Tenía veinticinco años, si no conseguía vivir del clarinete tendría que estudiar otra cosa. En la escuela había obtenido altas calificaciones así que decidí ir a por ello y ver si lo podía conseguir. Sabía que si no lo hacía tendría que ir a la universidad y comenzar de nuevo.



Sharon Kam¿Hay que renunciar a muchas cosas para llevar una vida como concertista a nivel mundial?


Bueno, depende de lo que se defina como carrera mundial. Creo que hay probablemente muchos clarinetistas que de estar en mi lugar dirían, “¡oh! su carrera, adoro su carrera!” pues valoren la cantidad de conciertos en los que participo. Otros pensarían “¿Tocar cién conciertos al año?. ¿Es esta la carrera que quiero? Diez conciertos serían suficiente para mí”. Cada uno sabe qué quiere y qué espera conseguir. Yo tengo una familia; tengo dos hijos y un marido director, que también está fuera de casa. Para mí, el máximo número de conciertos para disfrutar sin estrés, con el apoyo musical de mi familia en cada concierto, son cincuenta actuaciones. Si toco más conciertos al año ya no disfruto. Me quedo de pie, hago lo que tengo que hacer, pero no estoy allí. Estoy aburrida, cansada, exhausta, saturada de trabajo. No tengo necesidad de viajar tan frenéticamente por todo el mundo. Echo de menos a mi familia, mi cama, mi máquina de café, mi frigorífico, mi gimnasio... los sitios donde estoy rodeada de personas que no tienen nada que ver con la música, mis amigos... Necesito a mi familia alrededor, por eso voy y vengo tantas veces como puedo. Viajar alrededor del mundo a China, Japón, Australia, La costa Oeste de Estados Unidos, sólo en un año no es sano físicamente para mí. Eso significa que estoy fuera de casa de tres a cuatro meses al año y yo no puedo hacer eso; no puedo. Eso no es felicidad para mí.



¿Es este su primer viaje a Valencia?


Sí, pero no a España. He tocado aquí antes, pero a decir verdad no he estado tan presente como en el oeste de Europa; en países de habla alemana, Holanda o Francia donde he estado tocando mucho los últimos años. Estoy haciendo muchas giras por España, Inglaterra... Ahora que mis hijos está creciendo, estoy empezando a decir que sí a proyectos que me traen a estos países. Es por eso que estoy aquí. Por otra parte, cuanto más conocido eres, te invitan a participar en mejores conciertos, mejores auditorios, orquestas... Si quisiese continuar mi carrera aquí, tendría que empezar de cero atravesando todo el país, y no tengo paciencia para eso. Estoy encantada que me inviten a Valencia a tocar con la orquesta o a Santander para tocar un ciclo, pero no voy a empezar a retroceder y explicar quién soy. Ese es mi problema, no quiero comenzar de cero en cada país. Tengo la gran ventaja de tener grabados mis cedés, que están por todos sitios y he tenido presencia en la mayoría de revistas de cada país. Por eso parte de mí está ahí todo el tiempo; cuando las personas adecuadas me piden que vaya en las condiciones adecuadas, yo estoy dispuesta. Con eso tengo suficiente; aunque no toque en todos sitos, no necesito más. Emprender grandes giras por tantos lugares, supondría para mí estar fuera de casa la tercera parte del año y no quiero eso.



¿Cuál es su opinión sobre los clarinetistas españoles?


He oído hablar de clarinetistas españoles por todos los sitios dondehe ido. Tengo la impresión que ahora tienden a salir más fuera de España para estudiar en Alemania, Suiza...

En todas las orquestas en las que hemos estado trabajando mi marido o yo, siempre han estado tocando al máximo nivel. No sólo clarinetistas; todos en general. El nivel es muy alto.



¿Algún consejo para las mujeres que ahora mismo están estudiando clarinete?


Me han preguntado sobre esta cuestión en otras ocasiones. Diría que es como ser abogado, médico, piloto o cualquier otra cosa. Si tienes un sueño y te gusta lo suficiente, tienes que ir a por ello. Si empiezas a dudar o a preguntarte si podrás hacerlo o no, lo más probable es que tu sueño no sea lo suficientemente fuerte. Yo no dudé si quería o no ser mujer; nací mujer ¿eso significa que no se me permite tener un sueño?

Gunter Wand, que llegó a ser un director famoso a los setenta y cinco años, antes de esa edad no era conocido. Esto es posible hoy en día; si tienes un sueño, simplemente ve a por él. El mundo da la bienvenida a las cosas nuevas más de lo que imaginamos. Cualquiera de nosotros puede cambiar el mundo y los puntos de vista. No creo que nadie toque conmigo sólo porque soy mujer y no creo que nadie se niegue a tocar comigo por eso mismo, lo hacen simplemente porque soy clarinetista.



Tiene dos hijos, su marido es director. Una atmósfera perfecta en su hogar. ¿Cómo les transmite sus sensaciones musicales?


Llevándoles con nosotros, haciéndoles entender todo lo que hay alrededor en un concierto; creo que no podría ser de otra forma. Si quieres que lleguen a formar parte de esto tienes que hacerlo así.
Además intentamos llevarles a la ópera y otros actos para darles a conocer otros aspectos de la música.

También solemos llevarles al Festival del músico Lask Vock; es la meca de la música de cámara de hoy en día en Alemania. Empezaron sin mí, todavía no había establecido la relación de amistad que tengo hoy con él. Fui el quinto año de su celebración junto al grupo de coro, los pianistas, violinistas, violistas y cellistas, y he seguido yendo desde entonces. Mis hijos también vienen y tocan con los demás niños.

La gente de allí son mi círculo de amigos de la música; el ambiente que se respira es estupendo. Hay una vieja central hidráulica cercana al festival, en mitad del prado y es precioso. Todos nosotros estamos juntos en el hotel; compartimos desayuno, comida, cena... los chicos pueden jugar en la piscina y realizar actividades distintas a las musicales, como jugar al ping-pong. En este ambiente, los chicos ven cómo hacemos música, y van conociendo las pequeñas cosas que ocurren en un concierto, mientras pasan ratos divertidos y conocen nuevos amigos. Aprenden música desde dentro y comienzan a comprender todas las partes bonitas que la componen. Es una comunicación muy especial y estoy muy contenta de poder decir que están participando de este sueño.

Sé que algunos músicos tienen hijos que no quieren saber nada de este mundo, pero nosotros creemos que el mejor regalo que podemos darles es hacerles capaces de hacer música; de entenderla. Aunque esto no siempre es fácil, porque cuando lleguen a la pubertad se relacionarán con chicos que no necesariamente tendrán idea alguna de música, y quizá sientan la tentación de ir contra corriente. Por eso mis dos hijos pertenecen a un coro. Pienso que esto es importante para que se relacionen con niños con sus mismos intereses. Así no están solos.



¿Cuál es la magia del clarinete? ¿Qué le diferencia de otros instrumentos?


Un buen ejemplo para explicarlo sería María Callas. Ella era una mezzo soprano; no necesitaba dar notas altísimas o agilidades innecesarias y sin embargo iba directa al corazón.

El clarinete es un instrumento con el que se puede hacer multitud de cosas. Puedes tocar jazz, por supuesto música clásica, piezas modernas, cosas vanguardistas... porque tiene una capacidad increíble para sobretonos, incluso superior al saxofón y el clarinete bajo. Es un instrumento muy versátil; siempre puedes hacer cosas nuevas con él.

Cuanto más profundo es el sentimiento que te une al instrumento, este romanticismo se hace más elevado. Apela al corazón y te abraza. Eso es lo más bonito.



¿Tiene alguna obra o compositor favorito?


Depende de la semana, depende del mes, depende de en lo que estoy trabajando, en lo que estoy enfrascada... No te puedo decir. Algunos años puede ser el concierto de Mozart, otros alguna obra oscura loca, no sabría escoger una. Ahora vivo con el concierto de Rich para hacer que sea posible, para hacer que forme parte de la vida del clarinete. Cada época es diferente, es difícil responder.



¿Qué obra recomendaría a la gente?


El concierto de Mozart para clarinete, porque te enseña que este instrumento tiene un repertorio precioso como el piano o el violín. Después quizá la Fantasia de Schumann, que es muy emocionante y luego por ejemplo Weber, que está conectado directamente con este instrumento. Pensar en Weber es pensar en el clarinete. Hizo más por él que ningún otro músico. Luego por supuesto, también están Brahms y Mozart, sus quintetos de clarinete son dos de los más interesantes en la música de cámara. Cualquiera podrá decirle lo mismo. Es suficiente para empezar. Algo de Mozart, de Brahms, algo de Schumann y Weber.



Su compositor favorito.


Todavía estoy luchando con Brahms. Lo estoy haciendo para sentir realmente que lo domino, pero no sólo trabajo sobre ese punto, sino que estoy viviéndolo. Soy muy respetuosa con Brahms; con cada nota que escribió. Aunque también me siento muy a gusto tocando Mozart; encuentro un nivel muy íntimo de diálogo con él y con su música. Todos los demás compositores cayeron en algún lugar entre ambos.



Sharon Kam¿Cómo empieza a estudiar un nuevo trabajo?


Primero, aprendiendo las notas, pero siempre me tengo que hacer una idea musical de la obra. Empleo mucho tiempo en aprenderla, pero me implico en seguida con ella. Me hago yo misma una idea, dónde está la frase y las partes rápidas, y ya puedo hacerlo. Estudio probablemente dos o tres semanas muy intensamente, luego paro y dejo de estudiar, y después estudio otra vez durante otras dos semanas más y vuelvo a parar. Necesito unos tres meses antes del concierto.



¿Algunas sensaciones en las obras que toca?


Como sólo actúo en cincuenta conciertos al año, casi nunca es aburrido. Nunca siento que quisiera estar en otro sitio o hacer otra cosa. La mayoría de las veces me dejo llevar por la obra durante el concierto pero no siempre, otras veces estoy preocupada por si hay algo en el clarinete que me está molestando a mí o al público, o si éste se está durmiendo o roncando; hechos en los que piensas aparte de la música.

La mayoría de las veces puedo disfrutar la obra y gozar con las sensaciones que provoca en el público. Me encanta ver cómo reaccionan cuando la escuchan. Pienso que estamos allí para eso; para hacerles sentir; para hacerles disfrutar. Casi siempre funciona.



Una de sus pasiones es la música de cámara. ¿Qué encuentra en la formación camerística que no le ofrece el concierto con gran orquesta?


Es como la diferencia entre bailar con alguien y bailar solo en el escenario. Cuando tocas música de cámara aprendes de tus compañeros. Cambias tú mismo para conectar con los demás. Ese es un gran privilegio, aunque también es muy duro porque no puedes hacer simplemente lo quieres. como solista eres la “prima donna”, ahí de pie, todos hacen lo que tú quieres que hagan.

La música de cámara es siempre una conversación, no un monólogo, por eso tienes que aprender a escuchar. Formas parte de la música y esta funciona dentro de tí mismo; aportas opiniones y estás abierto a las de otras personas. Aprendes y te mantienes disponible para aprender. La música de cámara no eres un producto terminado.



Ha dado numerosas “Master clases” ¿Qué es lo que más le gusta de la enseñanza?


Ahora soy joven. Estoy ocupada con mi carrera y mi familia pero, cuando mis hijos sean un poco más mayores y puedan hacer las cosas sin mí, me dedicaré definitivamente a enseñar. Probablemente me guste más dar clases a niños pequeños, o quizás de doce, catorce o quince años. Espero encontrar tiempo y energías para hacerlo, porque es algo duro; mucho más que cualquier otra cosa.

Creo que la educación a niños es muy interesante, pues los alumnos de dieciocho años son un producto acabado a falta de pulir. Este trabajo no es muy complicado. Me gustaría ir más allá; antes que tengan esa madurez.

Yo ya estudiaba en Estados Unidos con Zubin Mehta cuando tenía dieciséis años. ¿Cree que eso realmente cambió mi vida? Yo pienso que la hizo más fácil, que aprendí con él y llegué mejorar mucho. Sin embargo, supe que iba a ser quién soy ahora cuando tenía diez, once o doce años, no con dieciocho. Esa es mi idea de la educación, especialmente en la música, que es algo que tienes que hacer cuando eres muy joven. Hay gente que todavía mejora cuando tiene dieciocho años porque es más responsable y lo quiere conseguir, pero es más fácil hacerlo cuando eres joven.



¿Qué recomienda a las nuevas generaciones de músicos?


Hacerlo o no hacerlo. Definitivamente aprender música pero plantearse antes qué se quiere conseguir: “Quiero disfrutar de la música y pertenecer a ese grupo de locos que no pueden vivir sin ella” o “quiero ser mejor que cualquier otro”, o “quiero tocar más alto que ninguno”... Tienen que estar muy seguros antes de sumergirse en este mundo, asegurándose de no cerrar las demás opciones, de sentir el pulso, mirar alrededor y cerciorarse que de verdad están hechos para este mundo de lobos.

Es un trabajo duro, como otros muchos, pero aquí tratamos todo el tiempo con las emociones, y frecuentemente te critican como persona, no siempre por el trabajo que se está haciendo.

Tienes que ser capaz de coger estas experiencias y decir: “sé quién soy, sé lo que quiero y sí, soy lo suficientemente fuerte para cargar con ello, ser yo misma y trabajar para ser incluso mejor”. Si eres capaz, es posible que puedas ser músico. Es una vida difícil y muy dura.



Una comida


Pizza todos los días, una buena italiana, sin tonterías.



Una bebida


Bebo mucho agua y vino tinto.




Un país


Para pasar las vacaciones Austria, pero mi hogar es Israel; siempre lo será



Un libro


Un libro. ¡Eso es imposible! Bueno, cualquier libro de Meir Shalev. Un hombre con humor. Maravilloso.



Una película


Una película. ¡Otra pregunta difícil! Algo loco, como Delicatesen o cualquiera de Woody Allen.



Un deseo


Paz en la Tierra, quizá encontrar una mejor solución global para Africa... demasiadas cosas.

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